Soraya intenta convencer y fascinar a la Merkel

En vísperas de la reunión del Ecofin este miércoles, que vuelve a estudiar posibles soluciones a las crisis bancarias, sin que afecten a los contribuyentes, pero si a los ahorradores, y del pleno del Consejo Europeo del jueves-viernes, en el que tantas esperanzas ha puesto el presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaria, cada día con más poder, se ha trasladado a Alemania para convencer a la canciller Angela Merkel de la bondad de la reforma de la Administración que acaba de aprobar el Consejo de Ministros, con la reticencia de la mayoría de las Autonomías.

Es la primera vez que Soraya Sáenz de Santamaría se entrevista con la canciller alemana desde que en el mes de marzo, el presidente del Gobierno decidió que Merkel tenía que conocer a su persona de más confianza, y a la que muchos ya designan como posible candidata a la sucesión, tarea en la que ya ha empezado a trabajar Pedro Arriola, el sociólogo de cabecera del expresidente Aznar y de Mariano Rajoy. Para el presidente español era muy importante que su vicepresidenta, que acaba de sustituir a Cristóbal Montoro en las funciones de la Presidencia de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos en caso de ausencia suya, fuera conocida en Alemania, aunque a la hora de negociar, ese papel lo asume siempre el ministro de Economía y Competencia, Luis de Guindos.

Santamaria, después de asistir, junto con el primer ministro holandés, Frank Rutte, y el presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi, a la clausura del Consejo Económico de la CDU (Unión Cristiano Demócrata), el partido de la Canciller, ha presentado a una escéptica Merkel el plan de reforma de la Administración española, que ha encontrado todo tipo de resistencias en el propio PP, pero que probablemente, no responde a lo que Bruselas piensa que debe ser ese plan, que se ha quedado corto dada la elefantiasis de una Administración como la española que cuenta con una estructura estatal, autonómica, municipal, de cabildos, y de diputaciones, con funciones dobladas e, incluso, triplicadas. Mientras en Alemania, en estos últimos años, se han suprimido, la cuarta parte de los municipios, en Inglaterra la tercera parte, en Grecia todos los municipios inferiores a los diez mil habitantes, y en Italia 1.500 ayuntamientos y treinta y seis provincias, en España no se ha hecho, absolutamente nada.

Aquí, la sola sugerencia del gobierno central, de que sería conveniente suprimir los Defensores del Pueblo y los Tribuales de Cuentas, ha provocado un corte de mangas de las Comunidades Autónomas, de Asturias, Cataluña, Andalucía, y Euskadi, algo realmente insólito, como insólito es que esas Comunidades Autónomas, y otras, tengan 31 representaciones en el exterior más que el Estado central: 149 representaciones autonómicas en todo el mundo, frente a 118 del Estado central .

Como era de esperar tampoco se ha abordado en esa reforma administrativa el problema de las televisiones públicas autonómicas, una autentica sangría económica para publicidad de los gobiernos de turno, la situación de miles de empresas públicas, observatorios, agencias, y chiringuitos, que solo sirven para colocar a los miembros del partido ganador o del sindicato dominante.

Por otra parte la visita de Sáenz de Santamaría se ha producido en un ambiente de europánico, provocado por el hundimiento de las Bolsas (el Ibex ha caído a niveles de septiembre del año pasado, justo antes de que el BCE planteara el plan de compra de Deuda que permitió contener las turbulencias que sacudieron a Europa), la subida de la prima de riesgo ha llegado a los 335 puntos básicos, y la elevación del interés del bono a diez años a unos niveles que no se conocía desde hacía meses. La prueba es que aunque este martes la Bolsa ha experimentado un pequeño rebote, en la subasta de algo más de tres mil millones de euros del Tesoro, los intereses se han disparado, en algunos casos, multiplicado por tres.

Es en este clima en el que, también, se desarrollará la reunión del Ecofin y del Consejo Europeo, un Consejo para el que España, y la casi la totalidad de los partidos políticos se han movilizado, después del Pacto Rajoy- Rubalcaba, (al final se han sumado los nacionalistas vascos, catalanes y canarios y UPyD), pero que no parece que se vayan a producir muchos milagros, a menos que nuestra Soraya haya terminado por fascinar y convencer a la Merkel, algo realmente difícil.