Dependientes de Cáritas y de los Bancos de Alimentos

La noticia, de hace solo unos días, pasó prácticamente desapercibida dentro del maremágnum político nacional. Solamente en Galicia hay 150.000 personas que comen a diario gracias a los Bancos de Alimentos, a Cáritas, o a Asociaciones benéficas como colectivos del tipo de “Amigos de Galicia” u otras ONGs. Aunque todavía no hay cifras totales fiables, y teniendo en cuenta que según los últimos datos de la pobreza en España el nuestro no solo es uno de los países del mundo, donde está creciendo más la pobreza, y el país con mayor desigualdad de la Eurozona, sino que también es donde más crecieron las diferencias entre los más ricos y los más pobres, se puede decir que el número de personas que dependen de este tipo de comedores sociales o de Banco de Alimentos en todo el país, puede llegar a los dos millones, e incluso superarlos.

Estadísticas fiables señalan que en España 8 millones de personas, alrededor del 20% de la población, vive con ingresos inferiores al 50% de la renta “per cápita nacional”, por lo que son considerados como pobres.

Los últimos estudios sobre la extensión de la pobreza en los países de la Unión Europea revelan que España cuenta con tasas de pobreza superiores al promedio de los Doce, sólo sobrepasadas por Portugal y Grecia. Cáritas, y los Bancos de Alimentos son las principales instituciones que, de forma solidaria, intentan hacer frente a ese drama humanitario de cientos de miles de personas en el umbral de la exclusión social, con el agravante actual de que es posible que la situación de los Bancos de Alimentos se complique si, efectivamente como se teme, la Unión Europea recorta en unos 80 millones de euros los fondos del Programa Europeo de Ayuda a los más necesitados (PEAD) que le corresponderían a España.

Los Bancos de Alimentos son organizaciones sin ánimo de lucro basados en el voluntariado y cuyo objetivo es recuperar excedentes alimenticios de nuestra sociedad y redistribuirlos entre las personas necesitadas. Los Bancos de Alimentos no entregan comida directamente a los necesitados, sino a instituciones caritativas y de ayuda social oficialmente reconocidas que tienen el contacto más cercano con los colectivos necesitados. Y son entidades reconocidas oficialmente. En el caso de España, cincuenta Bancos de Alimentos están integrados en la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) que a su vez es miembro de la Federación Europea de Bancos de Alimentos (FEBA) con sede en París.

El responsable de los bancos de alimentos de Galicia y vicepresidente de las Rías Altas en Santiago, José Pita, explicaba hace unos días a “La Voz de Galicia” que lo que perciben del FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria) supone un 40 % de lo que reparten entre las organizaciones encargadas de distribuir la comida. También les llegan alimentos de decomisos o de grandes superficies…,y por eso le preocupa que la UE tenga previsto, según dice, recortar en unos 80 millones de euros los fondos del Programa Europeo de Ayuda a los más necesitados (PEAD) que le corresponderían a España. “Sería un tremendo golpe que Europa recortara esa ayuda porque, ¡Dios mío!, es una burrada lo que se ha disparado el número de gente que viene”, dice.

Desde finales de la década de los ochenta la UE lleva habilitando cada año una partida presupuestaria de la Política Agraria Común (PAC) para la compra de excedentes agrícolas. Cada Estado recibía una parte con la que adquiría alimentos que luego repartía entre las entidades de ayuda. El FEGA es el encargado de gestionarlo en España y ya desde los años noventa pueden comprarse productos en el mercado libre, en caso de que no haya excedente suficiente para cubrir la demanda de los bancos u otras entidades humanitarias.

El recorte previsto no solo preocupa a los bancos de alimentos. Desde Amigos de Galicia, que distribuye cacao, leche, galletas, pasta, arroz, carne, atún… entre unos 30.000 beneficiarios al mes, apuntan: «Coa que está calendo non creo que deban recortar, deberían aumentar». Y eso que el FEGA y el FOGA son solo una parte de sus fuentes de abastecimiento, porque también obtienen donativos de empresas o particulares.