Un mal día para Mariano Rajoy, asediado por Aznar

En vísperas de que este miércoles la Comisión Europea vuelva a examinar la situación de España para rebajar, de nuevo, los objetivos de déficit, el espectáculo que está presentando el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ante sus compañeros europeos no es nada edificante, sobre todo, cuando sabe que le van a pedir, de nuevo, además de nuevas reformas en pensiones y en el mercado laboral, una modernización de las Administraciones.

Es verdad que tampoco para él, fue nada edificante encontrarse con que, por primera vez, sus barones territoriales, le plantaban cara, y rechazaban el Plan que él, y su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, han diseñado para conseguir que los catalanes se ablanden y no convoquen el referéndum de independencia para el año que viene. Un plan de financiación a la carta con el que se premia a las Autonomías que no han cumplido con los objetivos de déficit, y se discrimina, en cierta manera a las Autonomías cumplidoras.

Con las reticencias que las Autonomías despierta en Europa, que piensan que son las principales causantes del déficit público de la economía española, y que el Gobierno está incapacitado para controlarlas e imponer sus drásticas condiciones, esa rebelión de los barones territoriales del Partido Popular, y esa falta de liderazgo del presidente del Gobierno para imponer su autoridad, no beneficia en nada esa imagen de un Gobierno que tiene que seguir imponiendo sacrificios para llegar al objetivo de déficit del tres por ciento en el año 2016.

Además, ese mismo día en que los barones (o algunos de ellos, como el extremeño, Antonio Monago, el madrileño Ignacio González, y, en menor medida, el castellano leonés, Juan Ignacio Herrera, y el gallego Alberto Núñez Feijóo ), le llevaban la contraria al presidente que no pudo conseguir, a pesar del almuerzo con todos en el que había puesto tantas esperanzas, el expresidente del Gobierno, José María Aznar, tal como adelantó este cronista, en su crónica del domingo, reinició su ofensiva contra el presidente y su peculiar forma de gobernar. Una ofensiva, que según fuentes cercanas a FAES no piensa frenar, sino todo lo contrario, según se pondrá de manifiesto en su Conferencia sobre los 35 años de la Constitución de 1978, que pronunciará el próximo 10 de junio en el Club Siglo XXI.

Pero este lunes, el expresidente del Gobierno, ha querido aclarar que no va contra Mariano Rajoy, ya que ha insistido en que no está contra nadie, sino que está con los españoles, algo que se niega a creer el señor Rajoy, convencido de que existe un plan contra él, en el que Aznar no está solo, ya que contaría con parte de la militancia, y con la oposición del aparato según se comprobó en el acto del Congreso al que no asistió un solo ministro, aunque esto le sirva de poco, si lo que quiere es crear una corriente interna dentro del PP, o pretende una escisión con una nueva formación política como hizo Adolfo Suárez, abandonando la UCD (Unión de Centro Democrático) y fundando el CDS (Centro Democrático y Social).

Este martes Rajoy no salía de su asombro con los nuevos mensajes de Aznar en el Parlamento en el acto de FAES de presentación de una colección de biografías políticas de líderes como Cánovas, Maura o Silvela. Era el segundo aviso que le enviaba: hay que aprovechar la mayoría absoluta para plantear un proyecto renovador, se acierta cuando se confía en los españoles “cuando se nos convoca a un proyecto nacional ancho y profundo, que vale la pena, aunque exija esfuerzos “y cuando… vino a decir, pensando en su mandato se “da continuidad a nuestros mejores tiempos”.