El Tsunami provocado por Aznar

Madrid agitada por la vuelta de José María Aznar; Aznar se demarca de Rajoy; el expresidente del Gobierno José María Aznar está pensando volver a la política y lanza puyas contra su sucesor Mariano Rajoy; irritación en el Partido Popular ante el anuncio de la vuelta de Aznar; la posible vuelta de Aznar a la política agita a España; Madrid agitada por la hipótesis de la vuelta de Aznar; nadie quiere el regreso de José María Aznar a la política; Aznar desafía a Rajoy y se intensifica la rebelión dentro del Partido Popular. Este es un pequeño resumen de los titulares de algunos de los periódicos europeos y norteamericanos sobre el terremoto y el consiguiente tsunami, desencadenado por el expresidente del Gobierno, tras sus declaraciones en Antena 3 Televisión , unas declaraciones que suponen una crítica frontal al presidente del Gobierno español Mariano Rajoy y a su política.

Sin embargo, lo más significativo de ese tsunami mediático, es sin duda, la clara postura que ha adoptado el importante periódico norteamericano The Wall Street Journal a favor del expresidente español, en tanto, el señor Aznar es consejero del grupo News Corporation de Rupper Murdoch, del que suele cobrar anualmente más de 160.000 euros. El Journal califica las declaraciones de Aznar de “andanada política”, en tanto va dirigida contra un presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que está haciendo frente a una profunda recesión y a un escándalo de corrupción, y que tiene ahora que vérselas con un expresidente del Gobierno de su propio partido que le está pidiendo públicamente que baje los impuestos y estimule el crecimiento.

José María Aznar, que dirigió España entre 1996 y 2004 y que eligió personalmente a Rajoy para sucederle como líder del conservador Partido Popular, lanzó el reto a uno de los gobiernos europeos más estables en lo que el diario norteamericano califica de “una rara entrevista en televisión a últimas horas del martes que puede considerarse como una moción de no confianza en el seno del partido contra Rajoy, quien desde que llegó al cargo en diciembre de 2011 ha estado reculando de sus promesas de campaña con la subida del impuesto sobre la renta y la reducción del pago de las pensiones.

A Rajoy se le concede el mérito de haber puesto bajo control las finanzas públicas españolas, pero se le critica en general por no haber logrado reducir el desempleo, que ahora supera el 27% de la fuerza laboral, y por no haber puesto fin a casi dos años de recesión”.

Por su parte la prensa alemana (el Frankfurter Allegemaine Zeitung y el Süddeutsche Zeitung) destacan que Aznar se ha distanciado claramente del actual mandatario Mariano Rajoy, que en las filas de su propio partido, no se le ha insinuado a Aznar que dimita y que las reacciones de diversos altos cargos han oscilado entre la irritación incrédula y los llamamientos a favor de una mayor “lealtad”.” Incluso portavoces de los partidos de la oposición criticaron que Aznar “no le ha hecho ningún favor” a Rajoy y que el presidente “no se merece” esta crítica desde fuera. En una parte de la entrevista quedó patente que la relación personal de Aznar con Rajoy es actualmente fría.” Se trata de un ataque frontal contra su antiguo pupilo político. El expresidente del Gobierno ha criticado masivamente la política económica del actual mandatario, Rajoy, que a su vez es su sucesor a la cabeza del Partido Popular. Su programa de reformas “castiga” a la clase media “con una carga fiscal demasiado alta”.

Lo que es una realidad es que la reaparición de Aznar, después de una larga temporada de silencio, en el “prime time televisivo”, armó un gigantesco revuelo político y sacudió a un Gobierno que transita un proceso de pérdida de respaldo social con la relativa tranquilidad de saber que su mayor rival, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), lidia con un derrumbe aún peor. El impacto fue inmediato: figuras centrales de la administración se manifestaron contra Aznar y le exigieron que fuera fiel a la jubilación que él mismo se impuso en 2004, cuando eligió a Rajoy como su delfín.

En privado, en la derecha española, -según recoge el periódico argentino La Nación– admiten que acaba de desatarse una batalla política de consecuencias impredecibles. Buena parte de la dirigencia del PP -y de sus votantes- exige a Rajoy un cambio de recetas para superar la parálisis económica y el drama del desempleo, que afecta a más de seis millones de españoles, mientras que el Gobierno demostraba que no tolerará el desafío del antiguo líder.

Apenas terminó la entrevista en Antena 3, el expresidente salió de viaje fuera de España. Volverá pronto: el lunes 27 tiene previsto encabezar un acto de su fundación en el Congreso de los Diputados. Invitó a todo el bloque del PP. Será un test de fuego para intuir con qué apoyos cuenta, y hasta dónde está dispuesto a llevar su rebelión.

A partir de la semana que viene veremos aunque todos los intentos por un regreso a la política se han saldado en fracasos como el que intentó el propio Adolfo Suárez con otro partido distinto a la UCD. Aznar puede intentarlo con otro partido distinto del PP pero, ese camino está lleno de peligros y de fracasos. La verdad es que salvo el rencor que acumula hacia el que él cree que le ha traicionado, no se sabe realmente, cuáles son sus plantes, y con quienes cuenta.