Cada vez, comparan más a España con Argentina

El pesimismo con el que normalmente se desenvuelve el Gobierno de Mariano Rajoy, que muchas veces se quiere disfrazar de dura realidad con la que, se dice, no se quiere engañar al país, ha trascendido fuera del país, a pesar de los esfuerzos que se está haciendo de la Marca España, a pesar del éxito de las exportaciones que nos están salvando, parcial y momentáneamente, de una situación económica complicada, a pesar de una prima de riesgo que el presidente Rajoy, esgrime como supremo argumento de que las cosas no van tal mal, como el propio Gobierno se encarga de difundir, según se puso de manifiesto tras el Consejo de Ministros del 26 de abril.

Muestra de ese pesimismo exterior sobre la situación española, en la que se está empezando a debatir la posibilidad de que se tenga que recurrir, en los próximos meses, al fondo de los 100.000 millones de euros del rescate bancario (solo se han utilizado 40.000) para hacer frente a la nueva política de refinanciaciones y de provisiones del Banco de España, es la falta de confianza de la prensa internacional, en la evolución de la economía española y, también, en la crisis política que vive el país, y que afecta a todos las Instituciones.

El diario británico Financial Times da cuenta de que el pesimismo se ha apoderado de la opinión pública española, que ahora teme más acabar como Argentina que como Alemania, esfumándose el sueño europeo que se inició tras la llegada de la democracia al país. Ese sueño, según el periódico, es el que ha desaparecido, ante la dura crisis económica, ante la crisis institucional, ante la corrupción ante la incapacidad de la clase política, ante un presidente del Gobierno “que tiene una falta total de carisma y su idea de una conferencia de prensa es reunir a los periodistas en una sala y leer un comunicado desde otra, mientras le ven a través de una pantalla”, ante un partido socialista que no es una opción, ante una Monarquía en el punto de mira por los escándalos y ante una Europa que antes era la esperanza para salir de la pobreza y el aislamiento, y ahora forma parte del problema nacional porque significa austeridad y recortes.

Pero mucho más pesimista es el periódico norteamericano The Wall Street Journal que se pregunta si países como Grecia o España pueden terminar como Argentina, una comparación que se ha convertido en un lugar común para un sector de la prensa británica, que no ha tenido reparos en hablar, con una falta absoluta de responsabilidad, del corralito español.

Es en el terreno que entra el Journal, al hacer un análisis de países de la Eurozona como España que tiene un desempleo del 27%, de Portugal y de Irlanda donde los jóvenes huyen del país o de Grecia donde uno de cada cuatro griegos, dice tener problemas para pagar los alimentos.

Sin embargo, a pesar de las condiciones de la era de depresión, Europa no tiene un plan de choque para que la gente vuelva a trabajar. Bajo la estrategia ideada por los alemanes para escapar de la crisis del euro, los miembros del sur europeo, que atraviesan dificultades, deben seguir recortando el gasto público, bajando los salarios y reduciendo los precios hasta hacerlos competitivos. Al ritmo actual, podría necesitarse una década o más para completar el proceso, según estudios realizados por Goldman Sachs.

Al igual que los países que se unieron a la zona euro, Argentina en la década de 1990, abandonó el control de su propia moneda, llegando a la paridad con el dólar estadounidense. Eso controló la hiperinflación, pero también permitió un exceso de endeudamiento en dólares que incrementó los salarios y los costes empresariales. Como Europa meridional hoy día.

A finales del 2001, el ministro de Economía argentino dijo que la paridad con el dólar era “una institución permanente”, cuyo impensable colapso causaría “la disolución de las instituciones básicas de la economía y de la sociedad”. Un mes después había desaparecido.

“Aquellos que dicen que ha desaparecido el peligro de que los países abandonen el euro -es la conclusión del Wall Street Journal-deberían considerar otros tiempos en que la gente veía el régimen monetario como algo sagrado, hasta que llegó un momento en que lo desecharon”.