La ciudadanía harta del PP y del PSOE

El modelo político que ha estado funcionando desde el inicio de la transición política española, con las primeras elecciones generales celebradas el 15 de Junio de 1977, y que sufrió una importante transformación en marzo de 1996, cuando gana el Partido Popular con José María Aznar al frente, está cambiando radicalmente, según un amplio estudio que ha realizado este fin de semana el Instituto Metroscopia paras el periódico “El País”, en base a un total de 14.000 entrevistas, en las que se han mezclado las que ha venido realizando durante el último año, el propio Instituto y las del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas).

La primera conclusión que habría que sacar del estudio, es que ha sido la crisis económica, complicada con la crisis política que está viviendo el país, la crisis institucional, la crisis de liderazgo político, la corrupción y el desprestigio de la clase dirigente, tanto en el poder como en la oposición, lo que está haciendo cambiar el modelo político español, del que la ciudadanía está ya harta, y que ha sido desbordado por los movimientos y las redes sociales, que han ido creando alternativas al margen de los partidos políticos tradicionales. Esas alternativas están tan vivas, que son muchas las iniciativas que están surgiendo para que el Movimiento 15-M se convierta en partido político o que “Democracia Real Ya” (DRY), imite la fórmula italiana del Movimiento 5 estrellas de Beppe Grillo movimiento con el que ya ha habido contactos, este último fin de semana.

El primer modelo político español se baso, en el inicio de la transición, en un partido moderadamente conservador como la Unión de Centro Democrático (UC D) de Adolfo Suárez, y otro, modernamente progresista, como el Partido socialista de Felipe González, con una Izquierda representada por el Partido Comunista y una derecha encarnada por Alianza Popular. Ese modelo se rompe en 1996 con el triunfo del Partido Popular (una puesta al día de la antigua Alianza Popular) aunque ya los primeros síntomas de cambios en el panorama político se reflejan con la desaparición de UCD, la creación del CDS, como partido bisagra, que sirva para formar mayorías prescindiendo de los partidos nacionalistas (PNV y Convergencia i Unió) y la aparición de Izquierda Unida. Se instala a partir de l996, entonces, un sistema bipartidista y un modelo dominado por los dos grandes partidos, que en estos momentos son los que más están sufriendo las consecuencias de las múltiples crisis que afectan gravemente al país y que han convertido a la clase política actual en el tercer problema nacional, después del paro y de la situación económica.

Hasta tal punto es el rechazo ciudadano a la clase dirigente actual, que el desgaste de los dos grandes partidos, puede dar lugar a un nuevo modelo en el que la llave de la gobernabilidad la tengan Izquierda Unida (IU) y Unión Progreso y Democracia (UPyD), y no los partidos nacionalistas, especialmente Convergencia i Unió, que siempre ha sido el aliado tanto del PP como del PSOE para gobernar en determinados periodos.

De acuerdo con el estudio de “Metroscopia” para “El País”, analizando las encuestas ultimas con 14.000 entrevistas, en estos momentos, el retrato de la situación (con una participación de poco más del 55 por ciento que dan los últimos sondeos) sería un Parlamento con 139 diputados del PP, 90 del PSOE, 48 de Izquierda Unidas, 30 de UPyD, 10 de CiU. 9 de Ezquerra Republicana de Catalunya, 7 de Amaiur, 5 del Partido Nacionalista Vasco, 5 del Bloque Nacionalista Gallego, 4 de Coalición Canaria, 4 de Compromiso y 1de Nafarroa Bai. Lo que antes lograban PP y PSOE ahora lo suman los cuatro partidos nacionales. Es decir que la ciudadanía ya no quiere el bipartidismo y la simple alternancia PP-PSOE.

Y eso, al ser un foto fija de este momento, que no está contemplada la posibilidad de que movimientos sociales como el 15 M o “Democracia Real, YA” participen en la lucha electoral con lo que se “italianizaría” más aun el mapa electoral… en perjuicio de los cuatro partidos que se dibujan, ahora, claves en el horizonte.