Rajoy no puede seguir huido y sin dar la cara

Después de conocerse las cifras de paro en España, la peor cifra desde que se instauró en el país la democracia, el presidente del Gobierno continúa prácticamente desaparecido (la mini rueda de prensa de ayer en Granada no sirvió de nada), y sin explicar al país por qué basó toda su campaña electoral en una bajada de impuestos que no se ha producido, sino todo lo contrario, y en una recuperación del empleo que tampoco se ha producido sino todo un hundimiento.

Refugiado en el Palacio de la Moncloa y sin dar la cara, oyendo la referencia del Consejo de Ministros por televisión de plasma, en la que comparecieron la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y los ministros Montoro y de Guindos, (la titular de Trabajo, Fátima Báñez, la de la reforma laboral, también está desaparecida) dejó que quienes, todavía, forman parte de su Gobierno, anunciasen que el final de la crisis se retrasaba hasta 2016. Pero, lo que es más grave, que cuando termine la legislatura, en la que el PP tiene mayoría absoluta, el paro superará en 700.000 desempleados, la cifra con la que se inició la actual legislatura en diciembre re de 2011. Es decir que quienes ganaron las elecciones prometiendo empleo, empleo, y empleo, frente a quienes solo ofrecían paro, paro, paro (frase de Javier Arenas), dejarán esto más empantanado que cuando llegaron, con más impuestos, con un país más empobrecido, y con una generación joven a la que le han robado la vida y las ilusiones.

Si este tremendo y desconsolador panorama, no era suficiente como para que el señor presidente del Gobierno, acompañado de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, los ministros Económicos y la señora Báñez, diesen la cara ante el país, hiciesen examen de conciencia, reconociesen que se habían equivocado y que habían prometido lo que sabían que no podían cumplir, hiciesen una llamada al consenso nacional ante lo que es una situación de emergencia y convocasen al país a un esfuerzo de solidaridad, ya me dirán a qué está esperando.

Una solidaridad compartida comprometiéndose a que la crisis no seguirían pagándola los de siempre, mientras sigue el derroche en televisiones autonómicas, asesores, empresas públicas en la Administración central, en la autonómica y en la municipal, que incluso no tienen trabajadores sino consejeros de Administración, y personal político de libre designación, Autonomías, Diputaciones, Mancomunidades, Cabildos e, incluso equipos de fútbol como el que ha tenido que quedarse la Comunidad Valenciana, uno de los mayores ejemplos, si no el mayor de derroche económico, hasta el punto que tiene en su parlamento autonómico a once diputados imputados o procesados por casos de corrupción, en lo que es el segundo tercer grupo más numeroso de la Cámara.

¿Cómo puede permanecer callado y escondido el señor Rajoy con 6.202.700 parados, una cifra inédita en la historia de la economía española, que supone un porcentaje por encima del 27 por ciento, el mayor de toda la Unión Europea, con una tasa de paro juvenil del 57,22% y con casi dos millones de familias con todos sus miembros en paro?

¿Qué cosa más importante tenía que hacer el presidente del Gobierno el jueves, el viernes, incluso el sábado y domingo (este lunes no está previsto que diga nada) que dirigirse al país y contarle lo que él piensa que está pasando, por qué están fracasando todos sus planes para crear empleo y cómo piensa terminar la legislatura si ya, de antemano, su equipo económico ha anunciado que se terminará esta Legislatura con 700.000 parados más que cuando él gano las elecciones?

Precisamente, en el inicio de la legislatura, en los días de vino y de rosas, mes de enero de 2012, el señor Rajoy afirmaba “aquí hay un presidente del Gobierno que va a dar la cara, que no se va a esconder ante la crisis económica”. No solo no está dando la cara, no solo se está escondiendo, sino que está desaparecido, con cara de asustado, con gesto de miedo, temeroso de que alguien le formule alguna pregunta no solo sobre la crisis económica, sino sobre Bárcenas, sobre las tensiones internas crecientes en el PP, sobre el agotamiento de un Gobierno que está definitivamente quemado sobre cualquier tema que preocupa a la ciudadanía.