El paro que iba a arreglar el PP, en situación de emergencia

Hace cuatro años, la vicepresidenta económica del Gobierno socialista, Elena Salgado, aseguraba que España no llegaría a los cinco millones de parados, después de que el ex ministro de Trabajo, José Montilla, asegurase que no alcanzaríamos los cuatro millones de desempleados. Hace dos años, el vicesecretario del Partido Popular, Esteban Gònzalez Pons, cuando con el Gobierno Zapatero, se alcanzaron los cinco millones de parados dijo que estábamos ante la peor noticia del mundo y que el PSOE tenía que pedir disculpas al país por ser responsable de esa tragedia. Y hace solo meses, en plena campaña electoral para las generales, que ganó por mayoría absoluta, Mariano Rajoy, el actual presidente del Gobierno, argumentaba que el crecimiento del paro era el principal argumento por el que el electorado tenía que decidirse por el “cambio”, mientras que Javier Arenas repetía que PSOE era paro, paro y paro, y el PP, era empleo, empleo y empleo…

Ha pasado casi año y medio del triunfo electoral por mayoría absoluta, de Mariano Rajoy y del Partido Popular; ha habido unos recortes que han afectado ya al estado de bienestar; la población se ha empobrecido hasta el punto que dos millones de españoles están al borde de la exclusión social, se ha aprobado una Ley de Reforma Laboral que, según el ministro de Economía y Competencia, Luis de Guindos, en la reciente Cumbre de Dublín, “ha servido para moderar la destrucción de empleo”, los salarios han perdido un treinta por ciento de su poder adquisitivo, y el país, todavía no puede creer que se haya superado la cifra de los seis millones de desempleados (6.202.700) una cifra inédita en la historia de la economía española, con un porcentaje por encima del 27 por ciento, el mayor de toda la Unión Europea. Una situación para España, y para Europa, de verdadera emergencia.

Dramáticamente, según la EPA (Encuesta de Población Activa) han aumentado los parados de larga duración -más de medio millón -, y los hogares con todos sus miembros en paro subieron en el primer trimestre del año en 72.400, lo que supone un casi 4% más que en el trimestre anterior, hasta situarse en 1.906.100.

Igual de dramática es la situación del paro entre los jóvenes. El número de jóvenes en paro menores de 25 años aumentó en 30.200 personas en el primer trimestre, lo que supone un 3,2% más que en el trimestre anterior, situándose la cifra total de jóvenes en situación de desempleo en 960.400. con lo que la tasa de paro juvenil subió hasta el 57,22% De esta forma los jóvenes y los parados de larga duración (más de un año en el desempleo) están siendo los colectivos más castigados por la crisis. De los más de 6,2 millones de parados, el 15,5% son jóvenes menores de 25 años, y el 46,7% son parados de larga duración.

Este era el deprimente cuadro de situación, en vísperas de que el Gobierno abordara nuevas reformas para que Bruselas apruebe una prórroga de los objetivos de déficit para llegar a ese tres por ciento, que no se podrá cumplir en el plazo previsto y para el que se pedirá la correspondiente prórroga. Insensible a las cifras del paro hechas públicas este jueves (tan preocupado como dice estar por el paro y especialmente por el paro juvenil), el comisario Olli Rehn ya ha advertido a España que tiene que seguir por el camino de los ajustes.

Esas cifras de paro, por encima de los seis millones, ha ocupado los principales espacios informativos de las radios, las televisiones y los medios digitales europeos, que se asombran de esa cifra y, sobre todo de esa tasa de paro, por encima del 57 por ciento entre los jóvenes de nuestro país. Unos 640.000 españoles desempleados de menos de 30 años están ya clasificados -a pesar de su edad-, según destaca Financial Times, como desempleados de larga duración. Los economistas advierten que las filas de jóvenes desempleados con poca cualificación que están creciendo con rapidez, representan un gran desafío para el país y que es posible que sobreviva a la crisis por muchos años. Lo que está en juego no es solo las perspectivas económicas a largo plazo de España, sino el tejido social y político de una sociedad que se ha enfrentado a la crisis con notable ecuanimidad y solidaridad.

El miedo del que hablan muchos analistas es que sea difícil, si no imposible, conseguir que la mayoría de los jóvenes españoles con baja cualificación vuelvan a encontrar trabajo y que algunos de los problemas estructurales que inundan el mercado laboral español -vaticina FT- tardarán mucho en disiparse.