Preocupación y miedo ante el 25-A

El Gobierno teme que las manifestaciones convocadas para este miércoles 25 de abril en los alrededores del Congreso de los Diputados, terminen con graves incidentes, con enfrentamientos directos con las fuerzas de orden público y den la imagen internacional, con los choques que se puedan producir, de un país en el que ha empezado esa revuelta social que vienen anunciando, desde fuera desde hace meses, por una política de ajustes que ha empobrecido a la población, que ha movilizado a miles de personas a favor del estado de bienestar, que ha provocado todo un movimiento antidesahucios y que, según insisten fuentes oficiales, con los incidentes que se produzcan pueda verse perjudicada, la imagen exterior de España, precisamente cuando se está discutiendo en Bruselas una revisión de los objetivos de déficit que no lleven consigo nuevos ajustes y reformas.

La convocatoria de esa jornada de protesta, precisamente un 25 de abril, fecha conmemorativa de la revolución de los claveles en Portugal, que fue el inicio de la caída de la dictadura de Oliveira Salazar, y que tuvo una gran repercusión en España, no solo ha provocado preocupación en el Gobierno y en el Parlamento que, sorprendentemente, ha decidido suspender sus trabajos para evitar incidentes, sino también, en muchos grupos activos de protesta como algunos colectivos ligados al 15-M, que no comparten los métodos con los que se ha hecho la convocatoria, que están en desacuerdo con unos objetivos que en estos momentos no son nada realistas y que implícitamente, se está llamando claramente, a la violencia.

Los convocantes de esta nueva jornada de lucha, promovida sobre todo por un movimiento autodenominado “En Pie”, (a los que no se han querido sumar ni colectivos del 15-M, ni “Democracia Real Ya”, ni la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, ni la Marea Ciudadana del pasado 23 de Febrero), pretende rodear el Congreso de los Diputados y mantener “el asedio”, hasta que no dimita el Jefe del Estado, el Gobierno en pleno, se disuelvan las Cortes, y se convoque un proceso constituyente que satisfaga las aspiraciones mayoritarias de la población de una nueva Constitución elaborada por el pueblo.

Aparte de las pretensiones poco realistas de los convocantes, el carácter violento que han querido dar a la jornada, el propio lenguaje agresivo y radical, ha producido una reacción general de rechazo, entre colectivos que han mantenido vivas todas las jornadas de protesta contra la política de ajustes del Gobierno y toda una serie de movilizaciones callejeras contra medidas concretas que han afectado a la sanidad, a la educación o a la lucha contra los desahucios.

Incluso los convocantes de este miércoles, apelan a la “legítima defensa” ante lo que llaman, la violencia policial y explican que “se entiende por legítima defensa o defensa propia, la acción por la cual una o más personas, repelen la agresión de otra u otras, de tal suerte que causan un daño, en principio, castigado por las normas penales, pero que en este caso, se considera eximente de la falta o delito. También podría definirse como acción justificada que ejerce un individuo con el propósito de proteger su persona ante la amenaza de una agresión inminente, en este caso defensa personal. La legítima defensa puede ser propia o ajena. Se exige una defensa proporcional, es decir, bastante y suficiente para repeler la agresión”.

Si bien han reiterado que la acción es pacífica, señalan que “es factible que el 25A algunas personas decidan emplear” la “táctica de defensa activa” de los bloques negros o black block, personas que en un momento dado “estarán dispuestas a pasar a una forma de defensa activa”.

En fin “para conseguir un estado de ingobernabilidad que desestabilice al poder”, proponen cortes de carreteras, vías o accesos a la ciudad importantes, inhabilitación de cajeros automáticos, encierros, y ocupaciones de inmuebles, propiedad de la banca para vivienda, así como, asediar otros edificios relevantes, cortes de luz inhabilitación de cámaras de vigilancia”, expropiaciones de alimentos y otros bienes necesarios en multinacionales, o “decorar cristaleras de bancos y multinacionales con pintura, alquitrán y ácido…

Y eso en unas jornadas indefinidas hasta que sean atendidas sus peticiones.