Los billetes de 500 euros y la pobreza en España

Calificado de oportunismo o de ingenuidad, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha propuesto este pasado fin de semana que la Unión Europea retire los billetes de 500 euros, como medida de lucha contra el crimen organizado y la evasión de capitales, y que lo recaudado en España por Hacienda, al eliminar ese dinero oculto, se dedique a programas sociales a favor de los más marginados en un programa especial de lucha contra la pobreza que cada vez es más urgente, en una España donde la crisis está dejando a millones de españoles en ese umbral peligroso de la exclusión social y al margen de la igualdad de oportunidades.

La propuesta Rubalcaba, que tiene bastante de falta de realismo, es similar a esa otra propuesta lanzada hace unos días por un antiguo funcionario del Fondo Monetario Internacional, actual analista del Bank Of América, Athanasios Vamvakidis, y a la que ha dado la máxima publicidad el periódico norteamericano The Wall Street Journal, y que consiste en una supresión de los billetes de 500 euros (los célebres binglandens) con lo que se debilitaría la paridad del euro, se daría un gran respiro a la economía y se daría un golpe definitivo a las mafias del crimen organizado que controlan gran parte de esos billetes que, en estos momentos, están guardados en cajas privadas, bajo el colchón o en cajas fuertes de grandes bancos y entidades financieras.

La diferencia entre la propuesta Rubalcaba y la del antiguo funcionario del FMI estriba en esa función social que persigue el líder socialista, llena de buenas intenciones, pero también falta de realismo. Según su diagnóstico, la supresión de los billetes de 500 euros obligaría a que quienes ahora tienen ese dinero oculto a Hacienda lo tuvieran que sacar a la luz para canjearlos y, por lo tanto, a dar explicaciones sobre su procedencia y, en su caso, a pagar los impuestos por las transacciones no declaradas.

Tras admitir que “es evidente que al Estado no le sobra el dinero”, ha insistido en la necesidad de obtener nuevos recursos económicos mediante el refuerzo de la lucha contra el fraude fiscal y dedicar una parte de los ingresos obtenidos por esa vía, a programas de ese tipo. España, ha dicho, es el país de la UE donde hay más billetes de 500 euros, hasta un cuarto del total, un hecho relacionado directamente con el fraude fiscal y la delincuencia.

Un estudio del Banco Central Europeo (BCE) apunta a que sólo un tercio de los billetes de 500 euros en circulación se utilizan para fines de transacciones, mientras que la Agencia Británica contra el Crimen Organizado señala que el 90% de ellos está en manos del crimen organizado. “Ahí hay dinero y ese dinero hay que recuperarlo para el conjunto de los ciudadanos” aseguró el secretario general del PSOE.

Es verdad que el tema de la lucha contra la pobreza en nuestro país debería ser prioritario a la vista de los últimos datos hechos públicos por diversas organizaciones, ya que uno de cada cinco españoles vive por debajo del umbral de la pobreza y la situación de los hogares más desfavorecidos se está agravando: el porcentaje de hogares españoles que llega a fin de mes con “mucha dificultad” alcanzó el pasado año casi el trece por ciento de la población.

En estos momentos, uno de cada cuatro menores de 16 años se sitúa por debajo del umbral de pobreza y el 28,9% de la población que ha alcanzado un nivel educativo equivalente a la educación primaria o inferior está en riesgo de pobreza.

El 44,5% de los hogares no se puede permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año; el 40,0% de los hogares no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos y el 7,4% de los hogares tiene retrasos en los pagos a la hora de abonar gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, electricidad, comunidad…). En fin, el 29,9% de los hogares españoles tiene pendiente el pago de una hipoteca.

Una situación dramática que hay que abordar pero que pretender abordarlo, pidiendo a la Unión Europea que retire de pronto los billetes de 500 euros, esos que nadie ha visto, parece una improvisación más que un plan elaborado con eficacia, sentido común y realismo.