Desde fuera se nos ve peor, mucho peor

El presidente del Gobierno inicia este martes sus actividades oficiales en un clima político enrarecido por los problemas que se han ido acumulando en los últimos meses, y por el acoso al que están siendo sometidos muchos de los dirigentes populares, por parte de quienes, desde las plataformas antidesahucios, defienden la dación en pago, incluso con efectos retroactivos, a lo que se opone al grupo popular en el Parlamento, y en un clima económico en el que las previsiones son mucho más pesimistas que con las que se venían trabajando, hasta el punto que ya está casi listo un nuevo cuadro macroeconómico para ser enviado a Bruselas.

Las perspectivas no son buenas a pesar de todos los anuncios oficiales de una cierta recuperación a finales del último trimestre del año, ya que continuará la recesión (en una proporción de caída del PIB, tres veces más de lo calculado por el Gobierno) se disparará el desempleo hasta llegar a una tasa superior al 27 por ciento y será muy difícil cumplir el objetivo de déficit del 4,5 por ciento del PIB como exige Bruselas. Un objetivo que el Gobierno español pretende que se vuelva a corregir, para situarlo en un 6 por ciento, y prolongar hasta el 2015 llegar a esa meta que parece inalcanzable, del tres por ciento.

Una petición que se produce dentro de la gran polémica en la que se ha acusado al ministro Montoro de hacer artificios contables para presentar un déficit del año pasado menor que el real. La cifra de déficit revisada, hará que sea más difícil para el Gobierno reducir el déficit presupuestario de este año, a ese objetivo del 4,5%, un reto arduo para el segundo año de recesión española. El Banco de España acaba de comunicar que la economía española sufriría una contracción del 1,5% este año -tres veces más de las previsiones del Gobierno del verano pasado-.

El Gobierno -señala el periódico norteamericano The Wall Street Journal- ha recibido críticas en España por demorarse en las devoluciones de impuestos para hacer que las cifras de su presupuesto parecieran mejores y por añadir dolor a las empresas y familias, ya afectadas por un crecimiento del desempleo y un aumento de los impuestos. “La política de retrasar las devoluciones de impuestos durante una crisis crediticia tiene poco sentido para la economía real”, decía José Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de la fundación de economía aplicada, Fedea. “Esto no va a ayudar a la credibilidad de España”.

Pero las críticas no solo se centran en el déficit, sino también, a la forma como se ha llevado el escándalo de las preferentes, en el sentido de que no solo los depositantes chipriotas son los únicos que están sufriendo las consecuencias de un descalabro bancario ya que los que compraron acciones o deuda subordinada de las poco fiables cajas españolas se han visto todos obligados o a liquidarlas, o bien a asumir importantes pérdidas.

“Cuatro meses después de que España solicitara una porción de 40.000 millones de euros de los fondos de rescate bancario a sus socios de la Eurozona, – recuerda el semanario The Economist – asestó el golpe que cientos de miles de pequeños inversores temían. El FROB, el fondo de reestructuración de España, impuso quitas de hasta el 61% mientras convertía la deuda subordinada y las preferentes de cuatro bancos nacionalizados, y muchos de los 350.000 clientes particulares que compraron acciones de Bankia vieron esfumarse su dinero al tiempo que pequeños inversores, veían que sus acciones tenían una caída del 96 por ciento, respecto al precio de emisión, mientras los Tribunales investigan si entonces el presidente de Bankia, Rodrigo Rato, y su equipo directivo, engañaron a los inversores.

Pero las criticas no terminan aquí ya que  Financial Times en un análisis firmado por Wolfgang Munchau sostiene, metiendo a todo el mundo el miedo en el cuerpo, que como la depresión económica en España va a durar una década, de acuerdo con la tesis del nuevo presidente del Eurogrupo, el holandés Dijsselbloem, “es lógicamente irracional que cualquier ahorrador español guarde incluso pequeñas cantidades de ahorros en el sistema bancario español”.

¿Situación tan mala como para eso? No, no, no parece…