Europa: La montaña rusa de la improvisación

La confusión y el miedo con los que el Gobierno vivía este pasado fin de semana la grave crisis económica por la que atraviesa Chipre ha dado paso este lunes a un alivio generalizado primero, al empezar a conocer los detalles del acuerdo al que han llegado las autoridades de la pequeña isla del Mediterráneo con la troika (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo ), y cuyas líneas generales conocía de madrugada el presidente del Gobierno por boca de su ministro en el Eurogrupo, Luis de Guindos, y, a primeras horas de la tarde, a una gran preocupación y desconcierto por las declaraciones de los presidentes de la Comisión Europea y del Eurogrupo que llevaban de nuevo el pánico a las bolsas. Una auténtica montaña rusa movida por la improvisación y la falta de criterio.

El alivio que se veía acentuado al comprobar durante parte de la jornada del lunes la subida de la Bolsa, la estabilización de la prima de riesgo en torno a los 340 puntos y la lectura positiva que de la crisis chipriota y de sus repercusiones en España estaba haciendo la prensa internacional, salvo excepciones, como la del Daily Telegraph londinense que recogía unas declaraciones del líder del Partido por la Independencia del Reino Unido, el pintoresco, Nigel Farage, instando a los 720.000 residentes británicos residentes en España a que sacasen sus ahorros de los bancos de nuestro país a la vista de un posible contagio.

¿Dónde está el peligro de contagio que se sospechaba en todas partes y del que han hablado una y otra vez los euro-pesimistas y parte de los medios?, se preguntaba el periódico económico alemán Hansdelblatt para responderse que la clave está en que el programa de compra de bonos del BCE ya funciona, sin que para ello haya sido necesario activarlo realmente.

En España, según el periódico, la carga de la deuda pública va en descenso y la economía marcha en la dirección acertada. Además, España no quiere ser una segunda Grecia. El país se ha negado hasta ahora, en parte por motivos de orgullo, a dejarse rescatar desde fuera. Al mismo tiempo también juega un papel decisivo que las condiciones vinculadas a un rescate son duras. En lugar de tragarse la amarga medicina de un rescate, Madrid se ha decidido a llevar a cabo una cura de gestión directa. Pero si no existiese el programa de compra de bonos del BCE, también faltaría la presión para acometer las reformas pendientes.

Por otra parte, aprovechando la reorganización del sistema bancario chipriota, que está entre las condiciones impuestas por la troika, The Wall Street Jornal se hace eco del coste social que para cientos de miles españoles está suponiendo el rescate del sistema bancario español y señala que el Gobierno ha advertido que las pérdidas impuestas a los inversores de bancos nacionalizados serían importantes. El FROB había ordenado evaluaciones externas en las que se averiguó que sus pasivos eran superiores a sus activos. En el caso de Bankia, de una evaluación salió que tenía un valor negativo de 4,15 mil millones de euros. Sin embargo, imponer pérdidas sobre los inversores es uno de los pasos políticamente difíciles que se pide a España, a cambio de algo más de 40.000 millones de euros en ayuda de la UE, ya que la mayoría de los que invirtieron en las entidades de crédito con problemas eran pequeños depositantes. Muchos de estos pequeños ahorradores han salido a las calles para protestar por las pérdidas previstas de los últimos meses, diciendo que les engañaron al hacerlos creer que estaban comprando “productos de ahorro de bajo riesgo, no bonos o acciones de alto riesgo”.

Sin embargo, todo esto se relativizaba cuando, a primeras horas de la tarde, una declaraciones del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, y del presidente de la Comisión, Durao Barroso, advirtiendo que las quitas que se habían hecho en Chipre formaba parte del modelo de rescate que podría hacerse en otros países, y alertando de un verdadero shock económico en la isla, provocaban de nuevo el pánico en los mercados de medio mundo, el hundimiento de las bolsas y la subida de la prima de riesgo. Como si estuviéramos en una montaña rusa, el alivio de la mañana se convirtió en el miedo de la tarde y, probablemente, en el pánico de mañana… y de los próximos días, ante lo que parece que es una falta absoluta de criterio, una gran improvisación y una ausencia de liderazgo.