Alemania y el FMI inventan la “vía chipriota” al socialismo

Los miembros del Eurogrupo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario internacional (FMI), defensores del capitalismo a ultranza, y de la ortodoxia financiera de forma que nunca, bajo ningún concepto, los gastos deben superar a los ingresos (la obsesión del déficit, siempre y en todas las circunstancias) inventaron, el pasado fin de semana la “vía chipriota al socialismo”, entrando a caballo en la economía de la pequeña isla Mediterránea, con la excusa de rescatarla económicamente, y obligando al gobierno local a confiscar parte de los fondos de los ahorradores.

Violando todas las lineas rojas, todas las promesas de protección de los ahorros nacionales existente en todos los países de la UE, la troika decidía, inspirada por Alemania y Finlandia, y en menor medida, por Holanda, un impuesto del diez por ciento para los ahorros superiores a los 100.000 euros, y del cinco por ciento, para los menores de 50.000 euros, de forma que, instalado el “corralito”, cualquiera que en el futuro saque sus depósitos, ya le habrán requisado esos impuestos especiales confiscatorios, algo que ha producido todo tipo de alarmas en los países de la eurozona, con sus inevitables y graves repercusiones.

Por eso, tal como se preveía, todo ha venido encadenado este martes: Alarma en los mercados, bajadas de la bolsa, subida de la prima de riesgo en países como España e Italia, tocados por cualquier contingencia importante que se produzca en la eurozona, y pánico contenido por el efecto contagio de lo que está ocurriendo en Grecia tras la decisión del Eurogrupo (presionado sobre todo por Alemania y por su ministro de Economía, Wolfgang Schauble ) de castigar con un impuesto “confiscatorio” a los ahorradores, como condición previa, para acudir en auxilio de la economía chipriota que necesita un montante de 17.000 millones de euros, el total de su PiB, para evitar el “crack”. Un “crack” que se venía cebando con la alegría de miles de millones y millones de euros que los oligarcas rusos estaban lavando en los bancos chipriotas, sobrecargados, además, por gran cantidad de deuda griega.

Mientras en el Parlamento chipriota se intentaba este martes rebajar ese impuesto del 5 por ciento para los depositantes de menos recursos, y empezaban a aparecer, de forma espontánea a las puertas del edificio, los primeros carteles de advertencia sobre corralitos en España e Italia, la reacción de los grandes medios internacionales se centran en la injusticia de la medida, en la ruptura de ese compromiso que garantizaban los depósitos, hasta un total de 100.000 euros y que supone el que ya se empiece a no creer en nada de lo que digan las autoridades económicas europeas y, en el miedo al contagio por una medida improvisada que algún periódico británico califica, claramente, de “robo”, de confiscación y de medida grave cuyas últimas consecuencias todavía se desconocen.

La opinión más extendida es que todo ha sido una maniobra de Alemania y de Angela Merkel, obsesionada con las próximas elecciones generales, que no las quiere perder, y para conseguir la rendición incondicional de Chipre y de su Gobierno, al que en algunos momentos, llegaron a humillar, como si se tratase de una amenaza de guerra en la que Merkel, desde Berlín, apoyada por la directora del Fondo Christine Lagarde, exigía la rendición incondicional. Y eso sí, con el silencio cómplice de Francia, Italia y España.

Según publica el digital “Capital Madrid “, citando información del Financial Times y de otros medios internacionales, todo ha sido una gran metedura de pata. Uno de los columnistas estrellas de FT, Wofgang Münchau, se refiere expresamente a que Europa se arriesga a una estampida de depósitos bancarios, al tiempo que se reconstruye desde Bruselas la jornada del sábado y como antes de la reunión del Eurogrupo, la suerte ya estaba echada y todo fue una encerrona. Todo se había decidido en Berlín, porque Alemania y Finlandia, ‘mucho más dogmática’, más Eslovenia y en menor medida Holanda, exigieron el impuesto a los depósitos.

Primero hubo un mano a mano Merkel-Anastasiades, en el que el presidente chipriota tuvo que aceptar la idea del impuesto, pero se habló de porcentajes inferiores a los que luego le soltó en plena reunión formal Schäuble. Anastasiadas decidió abandonar la reunión y dijo: ‘No puedo hacer eso’. Entonces el BCE le presionó: El banco Laiki estaba tan mal que no podría acudir a la liquidez de emergencia. Todo ello por indicación también del FMI, que se impuso a la Comisión, donde pensaban en una solución sin el organismo internacional. Pero los alemanes dijeron: ‘Mejor un programa con el FMI que con la Comisión Europea’.

De creer esta versión, que puede responder perfectamente a la realidad, todo un golpe de estado para poner en marcha esa “vía chipriota” al socialismo… Paradojas.