Y ahora, el grave conflicto interno socialista

La dimisión de José Zaragoza, uno de los hombres fuertes del socialismo catalán, como miembro de la dirección del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, ha ahondado aun más las diferencias existentes entre el PSC catalán y el PSOE que se puso el martes de manifiesto al votar los diputados socialistas del PSC la moción presentada por Convergencia i Unió, e Iniciativa Per Catalunya Verds, sobre el derecho a decidir del pueblo catalán, la prueba de toque que lleva esgrimiendo Artur Mas para convocar su Referéndum de independencia de Cataluña, y su escisión de España.

La dirección del PSOE ha forzado la dimisión de Zaragoza, al considerar insostenible y difícil de explicar, que un destacado miembro del Grupo Parlamentario pueda romper la disciplina de voto y seguir en la dirección del grupo. No se sabe cuál será el futuro de Teresa Cunillera, la otra diputada del PSC, que también rompió la disciplina de voto y que forma parte de la Mesa del Congreso. Por otra parte, los catorce diputados del PSC que votaron a favor del derecho a decidir, incluida Carme Chacón que no participó en la votación, en un gesto para cubrirse ante su posible presentación en unas primarias frente a Rubalcaba, han sido sancionados con una multa de 600 euros.

Aunque desde el principio la dirección socialista del PSOE ha pretendido, quitar importancia a la votación del Congreso del martes, a la que se sumaron trece diputados del PSC, en un intento de defender el inexistente liderazgo del actual secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba, el camino tomado por los socialistas catalanes es uno de los hechos más graves que se han producido en el Parlamento en los últimos años, por el significado político que tiene dentro de la ofensiva independentista de Artur Mas, al que han dado un voto de confianza, por el grave momento político que se produce, con un país sumido en una crisis política gravísima que afecta a todas las Instituciones y de la que no se sabe cómo salir, y sobre todo, por la alarma que puede producir, que uno de los partidos claves del sistema, que ha defendido la unidad nacional, ponga en duda algo esencial de la Constitución como es que la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto.

Por eso, no tiene sentido que la dirección socialista pretenda resolver este insólito conflicto, que revela falta de sintonía total entre el PSC y el PSOE, y el enfrentamiento que existe entre dos concepciones distintas del futuro de Cataluña, ocultando las gravedad de la situación, y queriendo resolverlo con una simple multa, de seiscientos euros, a los diputados catalanes que, bajo las órdenes de su secretario general Pere Navarro, no solo han lanzado un claro desafío a Rubalcaba, al que han dejado en ridículo, sino al electorado socialista que no puede comprender como, a estas alturas, el PSC puede defender el derecho de autodeterminación y enfrentarse directamente con el PSOE.

Por otra parte, la decisión sobre la votación tomada por señor Pere Navarro, es la segunda que adopta sin consultar al PSOE, después de que el día del debate sobre el estado de la nación, y, minutos antes de que interviniese el señor Rubalcaba pidiese, de improviso, la abdicación del Rey a favor de su hijo el Príncipe Felipe para llevar a cabo una “segunda transición” y para que se puedan tomar las medidas de modernización que la situación crítica del país demanda. Algo que tampoco lo había hablado previamente con la dirección socialista en Madrid, y que supuso, ya de entrada, un auténtico hándicap para la intervención del dirigente socialista, una de las peores que ha tenido en los últimos años.

Frente al criterio de gran parte de los barones que, en caliente, se han pronunciado claramente a favor de una ruptura del PSOE con el PSC (la unión de los parlamentarios de las dos federaciones se produjo tras la victoria socialista de 1982), la actual dirección, con Rubalcaba a la cabeza, ha intentado obviar la gravedad de la situación, pensando más que Cataluña es, junto con Andalucía, el principal granero electoral socialista, que ha contribuido decisivamente a todas las mayorías absolutas, que en lo grave que es la imagen de un socialismo enfrentado en lo que es la unidad de España.

Estamos pues, en los prolegómenos de un gran conflicto, un conflicto más, en la larga serie que ya forma parte de la situación crítica del país… y de la decadencia nacional.