Y en esto, apareció Corinna

Con las declaraciones que durante dos días consecutivos ha publicado el diario “El Mundo” con Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, autopresentada como “amiga entrañable” de don Juan Carlos (“entrañable” según el diccionario de la Real Academia Española significa íntimo, muy afectuoso) se desvela uno de los pocos secretos que todavía quedaban sobre quién acompañaba al Rey en su desdichada cacería de elefantes de Botswana, donde se rompió la cadera y también donde comenzó una larga serie de operaciones quirúrgicas que, en principio, terminarán el próximo 3 de marzo, con un nuevo ingreso hospitalario para intervenir una dolorosa “hernia discal” con la que se pretende, según los médicos, una “descomprensión neurológica y una estabilización raquídea” de la misma.

Las declaraciones de Corinna Zu, con las que se ha pretendido alejarla lo más posible del escándalo Urdangarin, ante el temor de que pueda ser llamada a declarar por el juez Castro, en base a su presencia como invitada en uno de los “Valencia Summit” organizados por el Instituto Nóos, y por la aparición de su nombre en algunos de los correos aportados por el socio del Duque de Palma, han esclarecido sus vinculaciones mínimas con el escándalo, aunque ha abierto una serie de interrogantes que han puesto a la Corona y al Gobierno de Mariano Rajoy en nuevas dificultades, que no tendrán más remedio que aclararse ya que, según asegura ella ha ejercido de consultora del Gobierno español en “asuntos clasificados”, algo que viene a insinuar auténticos secretos de Estado que solo manejan los servicios de información del Estado.

“La colaboración que he prestado al Gobierno español, cuando se me ha pedido, ha sido siempre delicada, confidencial. Son asuntos clasificados, situaciones puntuales que he ayudado a solucionar por el bien del país” asegura quien conoce bien al Rey desde el año 2004, que ha viajado en el avión real a algunos países, como consultora de amplia experiencia y valiosos contactos especialmente en los países del Golfo Pérsico, que ha vivido esporádicamente en Madrid y que ha llegado a conocer también a algunos de los amigos que frecuentan el círculo de confianza de don Juan Carlos, aunque era totalmente desconocida para el gran público, hasta el viaje a Botswana que se montó con un grupo de amigos, entre los que se encontraban su primer ex marido, Philip Adkins, y el hijo de su segundo matrimonio con el príncipe Zu Sayn-Wittgenstein

“Era -contaría el propio Adkins a la revista Vanity Fair– un viaje de familia y amigos. Mohamed Eyad Kayali, (el que hizo de intermediario en la operación del concurso del AVE para Arabia Saudita que, al final se lo llevó España, frente a la oferta francesa), un hombre muy generoso, nos invitó a todos, incluido el Rey. Era, sobre todo, el viaje de dos personas mayores que querían estar en la selva juntos, probablemente por última vez en su vida, hablando frente al fuego, compartiendo experiencias entre los hipopótamos y los leones. Yo estaba allí porque conozco muy bien África y porque Corinna había querido llevar a su hijo pequeño de diez años y que yo le introdujera en la experiencia africana”, desvelaba Adkins.

En este accidentado viaje a África comenzó y terminó todo, especialmente por el papel de las redes sociales, que elevaron el accidente a categoría de auténtico escándalo, en medio del “caso Urdangarin” y de un país indignado con los recortes sociales, con los sacrificios, con los ajustes, con los políticos, y con la corrupción.

Este fin de semana la información en la prensa internacional sobre el “caso Urdangarin” y las dificultades por las que está pasando el Rey, junto con los problemas de Rajoy por el tema Bárcenas es casi agobiante. Vean solo algunos de los titulares: “Desorden en la Monarquía Española con una Infanta vinculada a un caso de fraude” (The Guardian) “El marido de una Infanta investigado por un fraude de 7 millones de libras”(The Times) “El yerno del Rey en el banquillo de los acusados. Se tambalea el sistema Juan Carlos”(Corriere della Sera) “España: La familia Real toca fondo” (Liberation).

Y en este clima mediático y político, aparece la entrevista a Corinna, y su revelación de que ha trabajado como consultora del Gobierno en asuntos confidenciales y clasificados, que no ha cobrado del dinero del contribuyente, pero sí de las empresas españolas que querían expandirse globalmente. La primera reacción del ministro de Asuntos Exteriores García-Margallo de viaje oficial en Mauritania ha sido ambigua “No tengo noticias de esas gestiones”. Pero, habrá noticias…