Balance de un debate lleno de sospechas

Este viernes termina el plazo para presentar propuestas de resolución sobre el debate del estado de la nación para que puedan ser discutidas en el Pleno del Congreso del próximo martes, donde se votarán, sin que eso signifique que aun contando con el visto bueno de la Cámara, algunas de ellas, con toda seguridad, no se cumplirán y caerán en el olvido, como ha ocurrido en anteriores debates. A la espera de ese trámite parlamentario se pueden sacar ya una serie de conclusiones sobre este primer debate del estado de la nación de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, y de Pérez Rubalcaba, como líder de la oposición, lleno de sospechas sobre lo que se ha ocultado, sobre lo que no se ha debatido, y sobre lo que no se ha querido sacar para no seguir crispando un ambiente que, ya de por sí, es irrespirable.

El presidente del Gobierno llegó al debate muy tocado, con la sombra de la corrupción sobre su primer año de mandato por el insólito “caso Bárcenas”; con la credibilidad seriamente dañada, según todas las encuestas; con un malestar social en las calles que, hasta ahora, ha podido ser controlado, y con un partido donde a raíz precisamente de la corrupción, ha surgido una lucha por el poder que, con seguridad, no llegará a nada, a menos que el escándalo del tesorero de los 22 millones en Suiza, se complique, y empiece una caída de fichas del dominó. Y hay que reconocer que Rajoy ha salido con la imagen reforzada, con el partido más tranquilizado y con el tema Bárcenas (en ningún momento citó por su nombre y apellidos al tesorero que él nombró) sin resolver desde el punto de vista de la responsabilidad política aunque la alegría ha durado poco porque según Monterroso (cuando se despertó, el dinosaurio seguía allí) cuando Rajoy se despertó… Bárcenas seguía allí.

Por otro lado, el líder de la oposición entró en el debate, con la esperanza de levantar la moral de su partido, aprovechando la extrema debilidad de su contrincante, sin un discurso claro porque se encontraba con la contradicción de no poder aceptar pactos, después de haber pedido la dimisión de quien tenía que aceptar esos pactos, y con el reto de contentar a la vez a los críticos de su partido y a su electorado. Y salió, más debilitado de lo que entró, con la sensación generalizada de que no sólo había perdido el debate, sino que lo había perdido por goleada, por la extremada confusión de su discurso y por la falta de reacción ante los ataques de su adversario.

Por otra parte, es la primera vez en la ya larga historia de estos debates, que se habla de una reforma de la Constitución, un tema que, hasta ahora, era intocable, en tanto que siempre se ha exigido un amplio consenso para debatir algo que provoca rechazo y miedo, en numerosos medios políticos, entre ellos, según se ha deducido del debate, del propio Gobierno. Pero no solo eso, sino que los representantes de la Izquierda Plural, han abierto un melón que va a ser difícil cerrar y que prenderá con facilidad en un ambiente de indignación fácilmente abonado: Hay que abrir un nuevo periodo constituyente para elaborar una nueva Constitución. Si a esto añadimos que el partido de los socialistas catalanes, el PSC, ha pedido la abdicación del Rey para que de paso al heredero, el Príncipe Felipe, y lídere lo que Pere Navarro, secretario general del PSC, denomina “segunda transición” y para que afronte los profundos cambios y la modernización que el país exige en estos momentos de crisis, tendremos que reconocer que el debate se ha complicado y ha subido de nivel.

Como novedad hay que decir que toda la prensa internacional se ha hecho eco de este primer debate del estado de la nación, para destacar, sobre todo, que el déficit con el que se ha cerrado el 2012, será del 7 por ciento aunque haya algún medio que lo ponga en duda por el factor de las Comunidades Autónomas. Pero que se haya podido, en cierto modo, controlar el déficit, y que el presidente del Gobierno haga propuestas de nuevas reformas, ha sido recibido con una cierta alegría por la prensa económica internacional, dada la situación por la que ha atravesado estos últimos meses la economía española. Algunos titulares dan el verdadero pulso de la situación. “España ha evitado el naufragio” (Frankfurter Allegemaine Zeitung). “El presidente del Gobierno se muestra a la defensiva durante su primer debate sobre el estado de la nación” (Le Figaro). “España tiene la cabeza fuera del agua” (Daily Telegraph) “Rajoy pone todo el acento en la creación de empleo” (Les Echos). “Rajoy se compromete a una nueva oleada de reformas( Financial Times) “España emprende un tímido relanzamiento” (Le Croix) “Rajoy se aferra a una noticia un tanto buena para desmarcarse de la oposición dentro del propio PP” (Il Foglio). “Se espera que amaine la crisis en España (Agencia DPA). “Rajoy anuncia una segunda oleada de reformas” (The Wall Street Journal). “Según Rajoy España ha vuelto a ponerse en marcha” (International Herald Tribune)…

Nada que ver con la situación de este viernes en el que se espera un nuevo informe de la Comisión Europea que coincide poco con ese optimismo presidencial ya que el crecimiento será inferior al previsto, la tasa de paro mucho mayor y el déficit, a pesar de su mejora, preocupante.