Las derivas del escándalo Urdangarin

A la espera de la declaración de Iñaki Urdangarin el próximo sábado 23 de febrero en los Juzgados de Palma de Mallorca, junto con Nicolás García Revenga, el secretario privado de las Infantas Elena y Cristina, siguen filtrándose correos e información sensible en los medios, mientras se levanta toda una ola de especulaciones, cada una más descabellada, y la prensa internacional entra a saco en el escándalo, dando todo tipo de detalles sobre la vida íntima de la Zarzuela, las relaciones entre Don Juan Carlos y la reina Sofía y, sobre todo, la complicada situación de la Infanta Cristina. “Una princesa en el fango”,  titula con desgarro el periódico alemán Suddeutsche Zeitung, que a su vez subtitula “El principal acusado en el proceso de corrupción español incrimina a la Infanta Cristina y a la Corte”.

“Casi exactamente un año después del escándalo del safari de lujo de Juan Carlos en el sur de África, el nuevo giro en este proceso supone un nuevo golpe para la Casa Real. Las informaciones que llegan desde Palma de Mallorca redundan en la imagen que ha estado provocando preocupación en la opinión pública española durante las últimas semanas: prácticamente toda la élite política está bajo sospecha de corrupción. Para el rey Juan Carlos es especialmente embarazoso que en las declaraciones de Torres también aparezca el nombre de Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Eso es, precisamente, lo que destaca este lunes el periódico El Mundo, que ha sido el diario que hizo público los primeros datos de los negocios del Duque de Palma, y que pone el acento ahora no solo en el conocimiento que tendría el Rey de todas las operaciones del Instituto Nóos, sino en las relaciones entre Iñaki Urdangarin y la amiga del Monarca, la Princesa Corinna, que intenta colocar incluso al Duque de Palma al frente de los Premios Laureus, con un cuantioso sueldo del que, según los correos, es informado no solo el Rey sino el Jefe de la Casa Real de la época, en marzo de 2005, Alberto Aza, que de esta forma también tendrían algún tipo de responsabilidad en toda la trama.

Aunque las declaraciones del socio de Urdangarin, según el Frankfurter Allgemaine Zeitung han sido desmentidas en todas partes a lo largo del fin de semana y numerosos expolíticos de la Comunidad Valenciana y de Baleares, que habían hecho transferencias de varios millones de euros de fondos públicos a la Fundación Nóos, negaron la existencia de algunos de los supuestos encuentros, ” la saga de nepotismo Real, señala el periódico, continuará este sábado cuando el juez Castro interrogue a Urdangarin por segunda ocasión en los Juzgados de Palma de Mallorca”.

Hacía un año, recuerda el periódico francés Le Figaro, que el socio del Duque de Palma, amenazaba con lanzar bombas atómicas contra la familia real  este sábado.

Diego Torres, el exasociado del yerno del Rey Iñaki Urdangarin, pasaba de las palabras a los actos. Convocado por el juez que le ha inculpado por malversación de fondos públicos y delito fiscal, junto con Urdangarin, Torres ha apuntado hacia lo más alto: la esposa de su socio, la Infanta Cristina, pero también la que la prensa española llama púdicamente, según el rotativo francés, “la amiga personal del Rey y hasta… Juan Carlos en persona”.

Según este profesor de economía, la Casa Real conocía perfectamente la naturaleza de los negocios del Instituto Nóos, la sociedad que ha dirigido con el “yernísimo”. Verdaderas o falsas, estas acusaciones siembran la duda sobre la Corona, cuya estrategia desde el inicio del escándalo ha consistido en tomar sus distancias con Urdangarin. Y estas supuestas “bombas”, también alcanzan al jefe de Estado. Cada operación de Nóos era “supervisada y controlada por el Palacio de la Zarzuela”, mantiene Torres. El Duque de Palma, agobiado y ridiculizado por Torres ha perdido el proceso mediático y popular.

En las actuales circunstancias económicas y políticas españolas, las ramificaciones del escándalo Urdangarin, los numerosos casos de corrupción que han ido aflorando de pronto en la vida política nacional, y que afectan a todos los partidos políticos, el deterioro social que se refleja en la calle con las protestas y manifestaciones por la política de ajustes, la falta de reacción del Gobierno que parece esconderse de lo que está pasando, han ido creando un clima de confrontación, que ha comenzado a inquietar a determinados círculos de la Unión Europea, que temen una deriva griega o italiana de la situación española, el peor escenario que podrían contemplar.