Entre Torres y Bárcenas, gravísima situación

Cuando un país como el nuestro, sumido en estos momentos en la peor crisis de los últimos cuarenta años (crisis económica, crisis política, social, institucional, constitucional e, incluso de modelo de Estado con intentos de independencia de parte del territorio nacional ), ha comenzado a girar, y a depender, de dos personajes como Luis Bárcenas, ex tesorero del Partido Popular, nombrado por Mariano Rajoy, y un tal Diego Torres, socio del yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, en los negocietes y engaños del cada vez más siniestro Instituto Nóos, la verdad es que aquí puede pasar cualquier cosa, incluso la más inesperada, o la más disparatada.

El señor Bárcenas tiene a la Moncloa, al Partido Popular, y a su presidente contra las cuerdas, hasta el punto que, desde que estalló el escándalo de los supuestos sobresueldos en negro a la cúpula del partido, y de la cuenta de los 22 millones de euros en Suiza, no ha pronunciado ni su nombre. Un mes después de estallar el escándalo, todo sigue más confuso que antes, sin que nadie hasta ahora, le haya pedido, o exigido, judicialmente, al ex tesorero la entrega de las numerosas cajas de documentación que se llevó de la sede del PP, en la calle Génova de Madrid .

Y el señor Torres, ha estado chantajeando durante varios meses a la Zarzuela y amenazando con declarar todo lo que dice que sabe, sobre Urdangarin, su esposa la Infanta Cristina, y la Casa Real, y, este sábado, en su primera declaración ante el juez de Palma de Mallorca José Castro, ha hecho su relato de cómo funcionaba el instituto Nóos, del papel de la Infanta Cristina en la organización del mismo, y de la protección con la que contaba, a través del Conde de Fontao y del secretario de las Infantas, García Revenga, que a pesar de estar imputado, sigue en el cargo, a la espera de su declaración el próximo 23 de febrero, junto con Iñaki Urdangarin.

Pero es que, el tal Torres, que todavía conserva en su poder material sensible, correos electrónicos supuestamente comprometedores, notas y variada documentación, para ir filtrándola cuando le convenga (igual que Bárcenas), sin que el juez le haya conminado a su entrega inmediata, ha dado un paso más y ha asegurado que el Rey propició una reunión en el Palacio de la Zarzuela con el expresidente valenciano Francisco Camps y la Alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, para conseguir la adjudicación de los Foros “Valencia Summit”, Foros por los que se pagaron tres millones y medio de euros, con lo que implica directamente al Jefe del Estado en el escándalo.

A la espera de la nueva declaración de Iñaki Urdangarin el próximo 23 de febrero (la verdad es que podían haber escogido otra fecha), parece cada vez más evidente que la esposa de Urdangarin, la Infanta Cristina, igual que lo ha sido la esposa de Torres, puede ser imputada y que será citado, también como imputado o como testigo, José Manuel Romero, Conde de Fontao, asesor jurídico de la Casa Real y, al que Torres le atribuye un papel desconocido hasta ahora.

Sin embargo, con ese testimonio de Torres, usado como elemento de defensa personal y, en esa defensa, hay que recordar el imputado tiene derecho a no declarar e incluso a mentir, o a no decir la verdad, el escándalo del Duque de Palma y el Instituto Nóos, alcanza unas dimensiones preocupantes, que tendrán que ser investigada por la Judicatura y por la Fiscalía Anticorrupción, no solo por las implicaciones que el caso tiene, sino por las circunstancias políticas y ambientales en que se produce, con una Moncloa, además paralizada y una Zarzuela chantajeada.