Rajoy entre la algarabía, los acertijos, y los dimes y diretes

Cuando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ve agobiado, sobrepasado o, simplemente superado por los acontecimientos, suele acudir a su peculiar sentido del humor gallego, al juego del acertijo, o a la frase ininteligible que significa una cosa y la contraria.

En Berlín, ante la canciller alemana Angela Merkel y, debido al asedio de los periodistas españoles y alemanes, interesados por el “escándalo Bárcenas” y los sobresueldos en negro a la cúpula del partido, se le ocurrió lanzar una misteriosa frase que venía a desmentir, pero también a confirmar determinados datos, publicados tanto por “El Mundo” como por “El País” del escándalo que tanto le preocupa, pero sobre el que no quiere responder. Su texto es verdaderamente antológico: “Reitero lo que dije el sábado (en realidad, el sábado no dijo nada). Todo lo que se refiere a mí, y a mis compañeros de partido, no es cierto. Salvo alguna cosa que es lo que han publicado algunos medios de comunicación. Dicho de otra manera, es total y absolutamente falso” ¿Qué es lo falso? ¿Qué es lo verdadero?.

Pero es que ya, cuando más caliente estaba el desafío independentista catalán, con el anuncio de un Referéndum, de independencia para el ingreso de Cataluña en Europa como un Estado más, tras su escisión de España, y la convocatoria de la masiva manifestación en Barcelona, con la que se inició todo el proceso, lo único que se le ocurrió decir es que “en España no estamos para grandes algarabías”, término sonoro que viene a significar algo así como “charla incomprensible de los moriscos que los cristianos no entendían, pero que no explicaba en nada cuál era la posición del Ejecutivo sobre el desafío.

Este miércoles, en la reunión a puerta cerrada que tuvo con su grupo, en unos momentos en que la oposición socialista pide su dimisión, la de la ministra de Sanidad, Ana Mato y la del titular de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, y cercado por el escándalo Bárcenas que sigue sin explicar, sin que todavía ninguno de los supuestos perceptores de los sobresueldos, o él mismo, se haya querellado contra el ex tesorero, la orden que ha dado a sus diputados es, hasta cierto punto, sorprendente: “No entréis en juegos. Enredos, dimes y diretes”. Eso sí, después de explicar a sus atónitos compañeros de partido que “a veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión y eso, también es una decisión”.

Con esa táctica, vetando cualquier tipo de debate en el Parlamento, y para estar más seguro, uniendo el Debate sobre el Estado de la Nación (el que se negó a hacer el curso pasado) previsto para los días 20 y 21 de febrero, con el preceptivo debate que hay que hacer para informar del último Consejo Europeo sobre la aprobación del Presupuesto Comunitario hasta el 2020, se evita no solo entrar en lo que él llama “dimes y diretes”, sino que se evita sobre todo, explicar una serie de interrogantes que permanecen sin aclarar a una opinión pública, que asiste atónita, a ese juego al escondite que ha practicado el presidente, desde que aparecieron los primeros datos del “caso Bárcenas”.

Los ciudadanos tienen derecho a saber cómo el tesorero del PP, Luis Bárcenas, podía tener 22 millones de euros en una cuenta en Suiza; por qué, si el Gobierno lo sabía, a través del gobierno suizo, desde el pasado mes de noviembre, según ha trascendido, la información ha permanecido secreta hasta que ha sido revelada por el juez Pablo Ruz, titular del Juzgado número 5, de la Audiencia Nacional; si, efectivamente existían sobresueldos, como sostiene un ex diputado del PP cercano a Bárcenas como Jorge Trias, y cómo se pagaban esos sobresueldos; por qué nadie se ha querellado o ha demandado al tesorero del PP, Luis Bárcenas (nombre que todavía no ha pronunciado en público el señor Rajoy) por esas supuestas anotaciones económicas, en los papeles publicados por el diario “El País”, como ha hecho la ex ministra de Asuntos Exteriores Ana de Palacio; cómo es posible que en la etapa de más austeridad, los ingresos del presidente del Gobierno hayan crecido, especialmente en dietas, conforme se acentuaba la crisis y los ajustes, según se deduce de las declaraciones de la Renta y del Patrimonio del presidente del Gobierno, colgadas en la web del Palacio de la Moncloa…

Probablemente, para el presidente del Gobierno todo eso son “dimes y diretes”, pero para la opinión pública, no. Es decir, que la mejor decisión, según la doctrina Rajoy, es no tomar ninguna decisión… En eso estamos… En eso y, en el tú más…