La imprevista dimisión del Papa

La imprevista renuncia del Papa Benedicto XVI, ha acaparado toda el interés informativo de una jornada que en principio, se presentaba cargada sobre todo con las declaraciones de la renta y del patrimonio del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que acaban de colocarse en la web del Palacio de la Moncloa, sin que se sepa realmente si eso arroja algún tipo de luz al escándalo de los sobresueldos en el que esta metido el Partido Popular y su presidente Mariano Rajoy.

La imprevista dimisión del Papa Benedicto XVI, cuando en el Vaticano no se esperaba una reacción tan radical, a pesar de la lucha interna por el poder que existe en la Santa Sede entre quienes quieren cuanto antes la salida del actual Papa, y quienes quieren un cambio para parar todos los escándalos que han salido a relucir en los últimos tiempos, especialmente los que afectan a los casos de ” pederastia “, han supuesto una auténtica revolución, dentro del misterioso y cerrado mundo del Vaticano.

Desde qué hace meses comenzó a circular en los ambientes vaticanos, la especie de que existía una lucha por el poder dentro del Vaticano, que el actual Papa estaba atado de pies y manos, que estaba sometido a un auténtico chantaje, y que no tendría más remedio que renunciar por la presión a al que estaría siendo sometido por la Curia, los acontecimientos han evolucionado de tal forma que esta mañana de lunes se ha producido la gran noticia.

“Os he convocado a este Consistorio, – han sido las palabras del Papa – no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando.

Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que en los últimos meses ha disminuido en mí de tal forma, que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.

Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.”

Una situación que el mejor de los novelistas, Dam Brown, no se hubiera imaginado en ninguna de su trilogía sobre el “Código da Vinci “, cuando describe, con una precisión que asombra, el futuro de la Iglesia Católica. Siempre la realidad, supera a a fantasía, y siempre lo que sucede en tu entorno es mucho más rico, y verdadero, que lo que resultan en la realidad.

A partir de ahora,  se abre una etapa totalmente nueva en la Iglesia, en una situación inédita en la historia, porque nunca desde hace muchos años no se ha producido un fenómeno de dimisión en la Iglesia Católica. Veremos que es lo que sucede.