Un Gobierno incapaz de explicarse

El cerco judicial ha empezado a cerrarse aun más sobre el ex tesorero nacional del Partido Popular, Luis Bárcenas, después de que se conociera que había regularizado fiscalmente parte de una cuenta en Suiza que, en algunos momentos, alcanzó la cifra de 22 millones de euros, y tras aparecer determinadas informaciones sobre unos supuestos papeles en los que aparecen pagos en dinero B a varios dirigentes del Partido Popular, entre otros, al propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

La decisión de Hacienda de denegarle la Amnistía Fiscal, acusándole de engaño, utilizando además una nueva cuenta secreta en Suiza de una empresa interpuesta descubierta por la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal); su citación ante la Audiencia Nacional que ahora le acusara de delito fiscal y blanqueo de capitales y, por último, su comparecencia este miércoles ante la Fiscalía Anticorrupción, que está investigando el caso de los supuestos sobresueldos, complica aun más su situación personal y judicial, aunque él sigue negando que los papeles publicados por el periódico “El País” (lo que siempre le ha calificado como la bomba atómica que tenía para defenderse) sean suyos, que esa sea su letra, y que realmente lo que existe, es una gran conspiración contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y contra el Partido Popular.

Si efectivamente, como se dice, se ha producido un pacto entre el ex tesorero nacional y el Partido Popular, no parece que eso responda a la realidad porque, si el panorama judicial del señor Bárcenas era complicado, a partir de ahora, será más complicado todavía, si bien insiste en que él no es el filtrador de esos papeles que ha publicado “El País” y cuyas fotocopias (no parece que exista un original) han sido entregadas este martes a la Fiscalía Anticorrupción por el director del diario.

En estos momentos, en los que los máximos responsables del Partido Popular han amenazado con acciones judiciales contra todos los medios que difunden información que afecten al honor de sus dirigentes, el conflicto parece estar planteado entre la honorabilidad del presidente del Gobierno y del Partido, y la credibilidad de un periódico como “El País” , que ha publicado los papeles, avalados además, por el ex diputado del PP (citado también en la Fiscalía Anticorrupción), Jorge Trias Sagnier, que asegura que había en el partido una contabilidad B , y que no pueden negarlo los dirigentes.

Es la ausencia de un relato coherente sobre el indudable escándalo de los supuestos sobresueldos; la sorprendente política de comunicación del Gobierno, incapaz de conectar con los medios y, situada por encima del bien del mal, dividiendo a los informadores entre amigos y adversarios; el terror del presidente del Gobierno a dar la cara, a pesar de todas sus promesas de que siempre la daría y, además diría en todo momento la verdad; el gran fiasco del pasado sábado, en la reunión del Comité Ejecutivo del partido, donde ni se admitió preguntas de los informadores, y ni siquiera los mismos pudieron ver físicamente al presidente, sino solo a través de las pantallas internas de Televisión; su comparecencia del lunes en Berlín ante la canciller alemana Angela Merkel, reconociendo además, que no todo es mentira sino que hay “algo de verdad de lo publicado por los periódicos” y, por último , el comportamiento del partido del Gobierno, impidiendo la celebración de un Pleno parlamentario sobre el tema con la comparecencia del propio presidente del Gobierno, lo que da al escándalo , una especial proyección nacional, y sobre todo, internacional.

Nunca, desde la celebración de las elecciones generales el pasado mes de noviembre, la totalidad de la prensa internacional, ha estado tan atenta e interesada en la evolución de los acontecimientos españoles que están influyendo, junto con la situación italiana, en un nuevo deterioro de la credibilidad y confianza de los países del Sur de Europa según se encargan de señalar los principales diarios económicos europeos y norteamericanos.