El “escándalo de los sobres” persigue a Rajoy

“Reitero lo que dije el sábado. Todo lo que se refiere a mí, y a mis compañeros de partido, no es cierto. Salvo alguna cosa que es lo que han publicado algunos medios de comunicación. Dicho de otra manera, es total, y absolutamente falso”.

Esta es la enrevesada y misteriosa respuesta que el presidente del Gobierno y del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha dado a los periodistas que han asistido a la rueda de prensa que, acompañado de la canciller alemana Angela Merkel, ha cerrado la Cumbre hispano alemana a la que han asistido cuatro ministros y dos secretarios de Estado, sobre el mayor escándalo que ha vivido él y su gobierno desde la victoria electoral del pasado mes de noviembre.

El caso de los supuestos sobresueldos a la cúpula del partido, según los papeles del ex tesorero del partido, Luis Bárcenas, ha perseguido al presidente español hasta Berlín, hasta el punto de ocupar todo el interés informativo de una Cumbre que, ya de por sí, era importante ya que se iba a plantear, de nuevo, la necesidad de poner en marcha políticas de estímulos para salir de la recesión económica en la que se encuentra el Sur de Europa debido a la política de ajustes y de recortes para cumplir los objetivos de déficit.

De este modo, Rajoy ha sido recibido por la casi totalidad de la prensa alemana no con los temas económicos que afectan a la Cumbre, sino con amplias informaciones con lo que allí ha sido bautizado como “el escándalo de los sobres”.

Según la prensa alemana, el presidente conservador español no va a poder esperar sentado a que pase el “escándalo de los sobres”, nombre que los españoles le han puesto a los casos de pagos de dinero negro a altos funcionarios del PP y de ministros. La excusa de que la contabilidad paralela publicada es falsa no convence a los medios, ya que varios miembros del PP, entre ellos el presidente del Senado español, ya han admitido que las sumas anotadas son correctas.

“Es el momento, pues, de pensar -señala el periódico Die Taggeszeitunng– en el día post-Rajoy. Un último gesto honrado de Rajoy sería convocar elecciones anticipadas. Las encuestas demuestran que tanto el PP de Rajoy como la oposición socialista del PSOE siguen cayendo en los valores de popularidad. Imposible saber dónde acabará.

La crisis actual podría ser el inicio del final del sistema bipartidista. Izquierda Unida y UPyD, una formación que se nutre de los disidentes de los dos grandes partidos, ganan puntos en las encuestas. Ambos representan un sistema electoral nuevo y más justo”.

La alternativa sería, según el diario, una dimisión de la Rajoy forzada por la UE, como en Italia. Eso llevaría al poder a un tecnócrata sin legitimación democrática. “Tras años de movilización por parte de los “indignados” y de los sindicatos -opina el diario- los españoles no se merecen esto. Pues ahora hay una oportunidad de un verdadero cambio político en España y en Europa. Aunque a Merkel no le guste”.

Ese es el tono general de la prensa alemana que no cree en una dimisión de Rajoy porque tiene una mayoría cómoda parlamentaria, aunque tampoco cree las explicaciones que, hasta ahora, ha dado el presidente español, que parece huir de una realidad con la que se tiene que enfrentar, explicar detalladamente, y afrontar con decisión.

En círculos comunitarios ha sorprendido, sobre todo, la dureza del editorial del periódico británico Financial Times que pone el acento en la “podredumbre de todas las Instituciones españolas sin excepción”, destacando que Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español, afronta “el combate de su vida” a medida que las acusaciones sobre un fondo secreto para sobornar hunden a su partido y Gobierno.

“Esta bomba -recuerda el periódico- apenas pudo detonar en un peor momento, con una población ante una tasa récord de paro y una austeridad sin precedentes y ya enfurecida por una serie de escándalos de corrupción. El Gobierno tiene que ir al fondo de esas acusaciones, que hasta ahora están por probar, si desea sobrevivir. Ha de haber una investigación plena, transparente e independiente de las supuestas cuentas de Bárcenas. Ni el Gobierno ni el país se puede permitir algo menos”.