Se agudiza peligrosamente la crisis Rajoy

El escándalo de los papeles del ex tesorero nacional del Partido Popular, Luis Bárcenas, en los que aparecen sobresueldos a toda la cúpula del PP, incluido el presidente del Gobierno, que precisamente, es el más citado, con treinta y seis entregas periódicas (350.000 euros a lo largo de doce años) ha adquirido ya a esta alturas, carácter de casi crisis de Estado, por la repercusión internacional del “affaire”, en las actuales constancias económicas del país, por la ausencia de explicaciones a una opinión pública verdaderamente harta de casos de corrupción, y por el agotamiento que presenta el presidente y su Gobierno, cuando todavía quedan casi tres años de legislatura.

La decepcionante comparecencia del señor presidente el sábado (ver la crónica en Republica.com “¿Quién cree a Rajoy Brey?”), intentando explicar lo inexplicable, apostando todo a su palabra sin dar ningún tipo de prueba de las graves acusaciones, y prohibiendo cualquier tipo de preguntas a los informadores, no solo no arrojó una mínima luz a un escándalo que se complica más y más, sino que indignó sobre todo a quienes más afectados están por los recortes, los ajustes y los sacrificios, entre ellos los propios militantes del Partido Popular, incapaces de comprender el argumentarlo con el que tienen que responder y que les han enviado desde la sede central del partido, en la calle Génova de Madrid .

Por eso, la solicitud del líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, contenida en una declaración institucional del partido, de una dimisión inmediata de Mariano Rajoy, en tanto no está en condiciones, según él, de seguir presidiendo el Gobierno del país, ha añadido un punto más de preocupación y de tensión, a una situación ya critica, que inevitablemente tendrá sus repercusiones en Europa, donde toda su prensa, se está haciendo amplio eco de lo que ocurre en nuestro país que por ahora se ha librado de un rescate soberano, pero que le queda aún mucho para salir del círculo infernal de su Deuda, de la dura recesión económica, y de sus dificultades.

El pulso de la situación lo va a dar la Cumbre hispano-alemana que comienza este lunes en Berlín y en torno a la que hay la máxima expectación, entre otras cosas por la propia situación española, que ha tenido una gran repercusión en la prensa local, especialmente en el “Frakfurter Allgemaine Zeitung” y en “Die Welt”, y por el “enfrentamiento” que se produjo, en la última Cumbre de Santiago de Chile, entre la canciller alemana y el presidente español.

Mariano Rajoy se consideró obligado a pedirle a la canciller que impulsara políticas de estímulos, algo que en realidad, están pidiendo todos los analistas serios, a lo que la canciller, con cierta impertinencia, le contestó que Alemania había hecho mucho por la estabilidad del euro, y que lo que España tenía que hacer, era aumentar sus exportaciones, especialmente a América Latina. Después en todo el desarrollo de la Cumbre Europa-América Latina- Caribe, no hubo ocasión para un encuentro formal entre los dos, algo que han dejado para la reunión hispano-alemana que se celebra este lunes.

Pero probablemente, lo que más le preocupe a Rajoy no sea su encuentro con la canciller, sino la rueda de prensa que tenga que dar después de la Cumbre. Por eso, este lunes a menos que inicie una huida a lo Urdangarin, como aquella célebre en la que salió apresuradamente por el garaje del Senado, para no encontrarse con los informadores que estaban en los pasillos esperándole, y que recordaba la que protagonizo días antes ante las cámaras de Tele 5, en Washington, el Duque de Palma, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tendrá que comparecer ante la prensa alemana y española y tendrá que contestar en lo que se negó a hacer inexplicablemente en Madrid.