Cómo engañan PP y PSOE a sus electores

En medio de un ambiente enrarecido por los interminables casos de corrupción y, complicado, en las a últimas horas, por el caso del Duque de Palma, al que se le acaba de imponer una fianza de responsabilidad civil de 8,1 millones de euros, compartida con su socio Diego Torres, y por el caso de los sobresueldos del PP, los dos principales partidos políticos del país, han protagonizado otro de los espectáculos a los que nos tienen acostumbrados, mirando para otro lado, incapaces de afrontar el grave problema de la situación e, intentando engañar a sus electorados, olvidando cuáles son sus papeles en estos momentos críticos por los que atraviesa el país.

Si ayer fue la presentación de un supuesto pacto entre los dos grandes partidos, para hacer frente a los devastadores efectos de las llamadas “preferentes”, que afectan a cientos de miles de ciudadanos, engañados por Bancos y, especialmente por Cajas de Ahorros, en una operación que supone una verdadera estafa a quienes menos se pueden defender (ancianos, ciudadanos con poca información e, incluso, deficientes, a los que se les pedía firmar, simplemente, con la huella dactilar), hoy ha sido el debate parlamentario en el Congreso de los Diputados donde, después de varias semanas de inactividad parlamentaria, se han reanudado las sesiones de control, y ni el señor Pérez Rubalcaba, se ha atrevido a preguntar por los numerosos y escandalosos casos de corrupción, que han ido apareciendo en el último mes, ni el presidente del Gobierno se ha dignado siquiera, citar el escándalo Bárcenas, los 22 millones aparecidos en una cuenta en Suiza, y los sobresueldos en negro al aparato del Partido Popular.

Un debate amañado, donde, como siempre, se ha concluido que es necesario un pacto contra la corrupción y que se tomarán medidas. Una vergüenza de debate donde solo, Cayo Lara, de Izquierda Unida, y Rosa Díez, de Unión Progreso y Democracia (UPyD), han hecho referencia a lo que en estos momentos tiene indignada a la opinión pública hasta unos extremos que muchos políticos son incapaces de valorar.

Pero es que, para más desvergüenza, los dos grandes partidos anunciaron el martes, a bombo y platillo, un pacto en torno a las “preferentes” que no sirve absolutamente para nada, que introduce más confusión en el debate sobre un tema que es sangrante, y que puede llevar a los afectados, a pensar que ya han arreglado el problema. Y no es verdad; no han arreglado absolutamente nada. Primero, porque no pueden, al estar el sistema financiero prácticamente intervenido, después del rescate bancario, por el Banco Central Europeo y por Bruselas, y después porque lo único que han acordado PSOE y PP es formar una Comisión para seguir de cerca el desarrollo de los procesos de arbitraje o judiciales.

Presentado por los dos grandes partidos como un gran pacto, como un triunfo, y un paso decisivo, para la resolución del problema, ninguno de los dos partidos han transmitido a los afectados la idea de que su problema sigue estando sin resolver, y que el único paso que se ha dado es la creación de esa Comisión, sin que haya cambiado substancialmente nada ya que sigue siendo necesario demostrar para no sufrir pérdidas en la inversión, la mala praxis en la venta de estos productos y, después, acudir a la vía del arbitraje.

Las propias asociaciones de consumidores recuerdan que, si se acude a este proceso y no se consigue un fallo a su favor, es imposible acudir a la vía judicial. ¿Qué es, pues, lo que han pactado? Dar tiempo al tiempo y, transmitir la sensación de que, por fin, se llega a acuerdos entre los dos grandes partidos. Y el acuerdo ha salido a relucir en el debate parlamentario de este miércoles por el que han pasado por el debate del Congreso de los Diputados, como si aquí no ocurriera nada.