Retrato del Príncipe Felipe en su 45 cumpleaños

Este miércoles, Felipe de Borbón y Grecia, el heredero de la Corona de España, cumple cuarenta y cinco años, en unos momentos en los que la Monarquía en nuestro país no atraviesa precisamente por sus mejores momentos.

El escándalo de su cuñado Iñaki Urdangarin, casado con su hermana menor la Infanta Cristina; los acontecimientos que han jalonado durante los últimos meses la trayectoria de su padre el Rey Juan Carlos; las tensiones dentro de la propia Familia Real, que ha empezado a debatirse, sin ningún tipo de pudor, en la plaza pública; la atención desmesurada con la que es observado cualquier gesto, cualquier ausencia, cualquier acto de su esposa Letizia Ortiz, Princesa de Asturias; el ambiente enrarecido que envuelve la política del país que afecta a todas las Instituciones, incluida la Jefatura del Estado, no benefician precisamente a este cumpleaños que se produce, además, en las peores circunstancias políticas y económicas de un país, harto de corrupción y cansado de ajustes y de sacrificios a los que la ciudadanía no les ve claramente un final.

Ha tenido, en este sentido, mala suerte el Príncipe Felipe, en este redondo cumpleaños porque todavía, a estas alturas, el país ni le conoce ni sabe de su gran preparación, ni de su buen carácter, ni de su excelente sentido del humor, ni siquiera de una naturaleza, esencialmente buena. Yo que le conozco desde que tenía trece años, que le ha entrevistado en varias ocasiones, que he hablado con él en muchos actos, que he compartido sentimientos en momentos emocionalmente difíciles y tormentosos para él, tengo que reconocer, con toda sinceridad, sin ningún tipo de cartesianismo, que es un gran tipo, que está por encima del nivel normal de cualquier político o alto funcionario del Estado, que es de una prudencia exquisita, y que tiene el sentido del Estado y de la misión para la que ha sido educado durante años.

Este miércoles, su cumpleaños ha coincidido con la decisión de la Reina Beatriz de Holanda que, tras 32 años en el trono, ha anunciado su abdicación en favor de su hijo Guillermo, de cuarenta y cinco años, casado con la argentina Máxima Zorreguieta. La reina holandesa, que el jueves cumple 75 años, la misma edad que el Rey Juan Carlos, ha argumentado que hay que dar paso a “las nuevas generaciones”.

Esta abdicación ha planteado, de pronto, el debate en España de si el Rey, que acaba de cumplir la misma edad que la Reina de Holanda, debería dar paso a su hijo el Príncipe Felipe que además tiene la misma edad que el sucesor holandés, el Príncipe Guillermo, algo que ha descartado el propio Rey Juan Carlos en sus últimas intervenciones públicas.

En fuentes de la Zarzuela cree saberse que dada la gravedad del caso Urdangarin, y contando con la complicada situación económica, política, social e institucional del país, y con el contencioso de la independencia de Cataluña pendiente, no hay ninguna posibilidad de se plantee una abdicación en la Jefatura del Estado, contando además con el conocido criterio de Don Juan Carlos, de que los Reyes no abdican.