La sorprendente historia de Mulas-Zoe-Amy

Hay casos de corrupción y casos de corrupción. Hay casos de corrupción ‘estilo Bárcenas’, de decenas de millones de euros, y casos de corrupción de decenas de miles de euros ‘estilo Amy Martin-Mulas’. Casos de corrupción con sobresueldos en dinero negro y casos de corrupción en dinero blanco de engañosas y falsas subvenciones. Corrupciones pequeñas y grandes, en moneda nacional y extranjera, en cuentas bancarias nacionales y en paraísos fiscales, pero todas detestables. Y hay otras corrupciones, como la que estos días afecta a la Fundación Ideas del PSOE, que retratan perfectamente toda una época, un estilo y una forma de entender la política, los nombramientos y la forma de gobernar.

Ideas es la Fundación creada por Zapatero como laboratorio de pensamiento para ese nuevo socialismo que él siempre soñó. Su director era Carlos Mulas, un brillante joven, suficientemente preparado, doctor en Economía por Cambridge y máster en Relaciones Internacionales por Columbia, que participó en la elaboración del programa electoral socialista del 2004 y de 2008 y que trabajó en La Moncloa en la Oficina Económica del Gobierno, que dirigía Miguel Sebastián.

Casado con Irene Zoe Alameda, escritora con el seudónimo de Amy Martin, cineasta en tiempos libres, cantante en ocasiones, era también la ‘musa’ de muchos militantes que veían en ella a la mujer 10, triunfadora que había conseguido, no se sabe por qué, llegar a directora (solo diez meses porque tuvo que ser cesada por el mal trato al personal a su servicio) del Instituto Cervantes de Estocolmo, y  nombrada por alguien como Carmen Caffarel, que tampoco se sabe muy bien por qué, dirigió la Televisión Pública, el Ente RTVE, y la dirección de todos los Cervantes del mundo.

Pero es que, además, Zoe Alameda-Amy Martin, consiguió subvenciones de los Ministerios que entonces dirigían Ángeles González Sinde (Cultura) y Leire Pajín (Sanidad), para todo tipo de proyectos, entre ellos la filmación de dos cortos en Nueva York, acompañada de su hermano, que llevan por título “Tarde de homenajes” y “Uniformadas”.

El extraño matrimonio que, por lo visto, siempre vivió del PSOE montó una trama para cobrar un sobresueldo con la colaboración de Amy (seudónimo de Zoe Alameda) a tres mil euros el artículo publicado en ‘Ideas’, la revista de la Fundación. Una publicación que se nutría de colaboraciones por las que no se pagaba nada.

Cuando se descubre la trama, el marido de Zoe, Carlos Mulas, director de la Fundación, dice que no sabe quién es Amy, que prácticamente es un secreto, cuando la verdad es que su contrato de colaboración con la revista lo había firmado, nada más y nada menos que el gerente del partido, Xoán Cornide, por el cual se le pagaba 0,26 euros por cada carácter, incluido los espacios, hasta percibir durante todo su periodo de colaboradora más de 50.000 euros, que dicen que ha prometido devolver.

Es verdad que hay corrupciones y corrupciones, en millones de euros y en miles, en dinero negro y en blanco, en cuentas corrientes y en paraísos fiscales. Pero casos como el de Mulas-Zoe-Amy hay pocos, muy pocos. Por algo, Mulas hizo su tesis doctoral sobre la corrupción y su esposa, Zoe-Amy, sobre la novela neopicaresca. Mulas acompañó a Zapatero en el desayuno de la Oración con el presidente Obama,  celebrado en Washington en Febrero de 2010, y Zoe Amy llegó a dirigir nada más y nada menos que el Instituto Cervantes en Suecia. Era probablemente, para Zapatero, el matrimonio ideal.