Preocupación en Europa por el paro español

España, su situación económica, la evolución que se puede producir en los próximos meses, y sobre todo, las cifras del paro histórico hechas públicas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y que arroja una cifra muy cercana a seis millones de desempleados (se está destruyendo actualmente una media de tres mil empleos diarios) ha ocupado el interés informativo internacional durante todo el fin de semana, desde la reunión de expertos de Davos, reunión de referencia de la economía mundial, hasta la Cumbre de la Unión Europea- América Latina y Caribe que se ha celebrado en Santiago de Chile, y a la que ha asistido el presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, que ha vuelto a pedir a Alemania una política de estímulos económicos.

El que nuestro país acabe de batir un nuevo récord en materia de paro, que cerca del 26% de la población activa española se encuentre sin empleo, y que un tercio del total de parados en la eurozona corresponda a un país que esta sufriendo una dura recesión de la que se está intentando salir, contribuye a que se multipliquen los análisis y previsiones sobre nuestra economía, al tiempo que se destaque que estamos ante un problema que el señor Rajoy pensó que se podía resolver con la sola llegada del Partido Popular al poder. Y, todo lo contrario, las medidas de ajuste y la reforma laboral han producido un efecto realmente destructivo.

La misma prensa internacional de referencia no se pone de acuerdo ni sobre el diagnóstico ni sobre la evolución de las grandes magnitudes y el final del ciclo depresivo. Frente al Financial Times que ve en el horizonte tímidas señales de que pueden estar cambiando las cosas en el sentido de que los costes de financiación han caído, la exportación está mejorando, igual que la competitividad hasta el punto que fabricantes de automóviles como Peugeot y Ford tienen previsto mantener o ampliar su producción en España mientras la reducen en otras naciones con lo que se deduce, según el periódico, “que el Ejecutivo se está haciendo con el control de la agenda de reformas”, otros como The Wall Street Journal sostienen que la “desconcertante cifra de desempleados obscurece otros avances positivos en la economía de España”.

Todo eso ha repercutido incluso en Davos, donde la canciller alemana Angela Merkel ha mostrado su preocupación por el altísimo porcentaje de desempleo juvenil español (por encima del 55 por ciento), la contrarréplica de Mariano Rajoy en Santiago de Chile, pidiéndole a Alemania que defienda políticas económicas expansivas, y la reacción ciertamente entre airada y prepotente de la canciller alemana defendiéndose con el argumento de que bastante hace su país “para la fortaleza del euro” y que lo que debe hacer España es aumentar sus exportaciones a América Latina.

Todo un choque dialéctico, de juegos florales, que ha terminado con un breve encuentro de pasillos de los dos a la espera de la Cumbre hispano alemana de la primera semana de febrero. Como colofón a esa preocupación europea por el paro español hay que referirse al Pacto de Estado contra el desempleo que va a proponer el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, al Gobierno, a todos los partidos políticos, sindicatos y patronal empresarial en la que se incluye una “alternativa a la actual política económica”. Una propuesta que parece en principio, un nuevo brindis al sol.