¿Un escenario de Final de Imperio?

Ni el presidente del Gobierno, ni la secretaria general del Partido Popular, ni los miembros más destacados del Gobierno y del partido, parecen darse cuenta de la gravedad de la situación creada por el escándalo de las cuentas suizas del extesorero Luis Bárcenas, ni por los sobresueldos pagados en dinero negro a destacados dirigentes de Génova y del aparato, procedente de las comisiones de constructoras y de todo de tipo de empresas, beneficiadas por proyectos inmobiliarios y de otro tipo en los que supuestamente habría intervenido responsables importantes del PP.

Hace muy pocos días que la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, pronunciaba unas palabras, comentando los negocios y las cuentas en paraísos fiscales del expresidente Pujol, y de sus hijos: “¡Imaginaos qué podría ocurrirnos a nosotros, los populares, si se descubriera que tenemos fondos ocultos en Suiza!”. Dicho y hecho. Veintidós millones de euros en el Lombard Odiar, de Ginebra, a nombre de una sociedad ‘Tesedul’ tras la que está el extesorero Luis Bárcenas, junto con otro extesorero popular, José Luis Sanchís. Y la sospecha de que puede también haber dinero del partido con el que a veces se han pagado las campañas electorales.

Y ha ocurrido lo que se temía Cospedal: casi una sublevación social, porque es lo último que le quedaba a la ciudadanía, con todo lo que ha llovido en los últimos meses, por conocer.  Y si hay un exdiputado del PP, por encima de toda sospecha, como Trias Segnier (al que conozco y respeto) que confirma los pagos en dinero negro y su interés en terminar con ese sistema que manejaban Álvaro Lapuerta y Luis Bárcenas, mucho más. Y si además se sostiene desde El Mundo que “decenas de cargos y empleados del PP firmaron recibos de sobres con billetes” que, junto con la contabilidad del dinero B, tendría en su poder Bárcenas, nos encontramos, como empieza a decir la prensa internacional, ante una situación donde se puede acentuar la ofensiva interna contra el presidente del Gobierno y contra su liderazgo, en unos momentos en que solo está centrado en los graves problemas económicos del país.

Según el Frakfurter Allegemaine Zeitung, el pueblo español, que en el sexto año de crisis se encuentra desplumado por el Gobierno y por Hacienda en todas partes, observa los tejemanejes en las instituciones del Estado con un creciente malestar. La reputación de la ‘clase política’ ya estaba por los suelos antes de que se descubrieran las arcas y cuentas clandestinas del tesorero del Partido Popular. No obstante, esto debilita ahora aún más a Rajoy, que de por sí, ya no puede concentrarse del todo en las reformas económicas porque tiene que ocuparse de las aspiraciones independentistas de los catalanes y con la causa Bárcenas, podrían volver a abrírsele incluso los conflictos en su partido. “No en vano -dice el diario alemán- puede que más de un rival agradezca esta ocasión para ajustar viejas cuentas”.

Por su parte el francés Les Echos se centra en las manifestaciones ante la sede del PP en la calle Génova y en los gritos de los manifestantes.”Lo llaman democracia y no lo es, es una dictadura, eso es”, mientras la prensa italiana compara la situación española con la de Italia de la gran crisis, política de “Manos Limpias”, “como si nos encontráramos a un paso del hotel Raphael de Roma y del lanzamiento de monedas contra el entonces presidente del Gobierno socialista italiano Bettino Craxi”.

Y en eso, efectivamente, podemos terminar, si no se actúa con rapidez. Por ahora, lo decidido en el Comité Ejecutivo del PP, convocado este lunes, de urgencia, no sirve de nada. Una investigación interna no tiene credibilidad y una auditoría externa, sabiendo que los auditores fueron incapaces de detectar, en su momento, el robo sistemático de las cajas de ahorros y su quiebra, ya me dirán que valor puede tener. Es la prensa italiana la que hace el pronóstico. “Comienza a perfilarse para el PP un escenario de final de Imperio”.