Obama ha venido en nuestra ayuda

La primera semana del año ha terminado, desde el punto de vista económico, con un cierto optimismo, hasta el punto que la Bolsa española, una de las más castigadas del mundo en los dos últimos años, ha obtenido los mejores resultados de los últimos cuatro meses, convirtiéndose, junto con Italia, en líder de las subidas europeas, al tiempo que la prima de riesgo ha bajado, de pronto, 35 puntos y se sitúa en torno a los 360, el mejor índice desde el pasado mes de abril, y  no precisamente por ninguna medida económica espectacular que haya tomado el Gobierno,  ni por esos anuncios  de supuestos “brotes verdes” que algunos, desde el propio Presidente, Mariano Rajoy, hasta el Ministro de Economía y Competencia Luis de Guindos, dicen que han comenzado a ver, sino porque, afortunadamente, Estados Unidos ha salido, provisionalmente, del  “precipicio fiscal” en el que,  virtualmente, cayó el día 1 de Enero del año que acaba de comenzar. Es decir que, cuando nadie lo esperaba, Barack  Obama, aunque sea provisionalmente, ha venido en  ayuda de Rajoy y de España, facilitando una financiación de la deuda a unos intereses menos costosos, en unos momentos en que el Tesoro tiene que refinanciar un vencimiento deuda publica en Enero  de casi 20.000 millones de euros.

Gracias pues a Obama la posición de España en los mercados financieros sigue mejorando. Los tipos de interés sobre créditos soberanos españoles, a un plazo de diez años se situaba el miércoles  en el nivel más bajo desde marzo del pasado año. La rentabilidad del bono estatal español a diez años se situaba  en el 5,1 por ciento. Como consecuencia de la gran preocupación por el futuro económico y financiero de España, la rentabilidad del bono español alcanzó en julio el nivel récord de 7,5 por ciento. Desde el verano, la rentabilidad del bono español experimenta un descenso prologado,  debido especialmente a la promesa del BCE de que hará todo lo que esté a su alcance para rescatar el euro.

De todas formas, todo es  provisional  porque el acuerdo conseguido por Obama y Biden con los republicanos habrá que renovarlo dentro de dos meses, mientras se sigue negociando y se evita que la economía norteamericana, con los nuevos recortes  previstos por un total de 600.000  millones de dólares, hubiera entrado en recesión con la correspondiente repercusión en los países de la eurozona , especialmente para los que están en  plena recesión económica desde hace meses, como España, Portugal y Grecia.

En muy raras ocasiones los miembros del Congreso americano (Cámara de Representantes)  pasan la Nochevieja en el Capitolio mientras medio mundo esperaba esa votación decisiva que tuvo, lugar en la noche del martes (el lunes fue feriado y  no hubo Bolsa ) que alejaba el fantasma de una profundización de la crisis, con repercusiones en todo el mundo, y muy especialmente en Europa y en los países periféricos de la eurozona,  y de unas consecuencias catastróficas según reconocía el propio Obama, minutos después de que la Camara de Representantes ratificase el acuerdo.

El compromiso alcanzado, gracias a la implicación a fondo en las negociaciones del vicepresidente  Joe Biden, contempla  la subida de impuestos de los americanos más ricos, y, desde el punto de vista técnico es en realidad una vuelta a las horquillas fiscales introducidas durante la presidencia de Bill Clinton. Incluirá a las personas que ganan más de 400.000 dólares el año. Ha sido también pospuesto en dos meses el momento de la entrada en vigor de los recortes presupuestarios drásticos (recortes en el seguro de desempleo, la sanidad, Medicare, y prestaciones sociales)  con el objeto  de dar más tiempo a los políticos para encontrar una solución más amplia en la cuestión de la reducción del déficit. Es decir que la guerra entre demócratas y conservadores por los impuestos  y que, en el fondo,  es una guerra  entre dos modelos de sociedad, sólo se ha aplazado ya que no se ha conseguido una paz definitiva de la que no gozará Obama hasta el final de un mandato que acaba de comenzar .

Es verdad que el llamado “Pacto de Fin de Año”  evita el derrumbamiento en el abismo económico y el retorno de la recesión, pero no resuelve ninguno de los problemas fiscales y de déficit que los americanos vienen arrastrando  desde hace años. Y las incertidumbres no son sólo económicas. La lucha en torno al  ̳”precipicio fiscal” muestra que el segundo mandato del presidente Obama puede desarrollarse con las mismas  dificultades que el primero. Prácticamente todos los analistas  coinciden en señalar que tras la lucha electoral de noviembre en que la reelección de Obama fue un voto por el centro moderado,  algo que los republicanos parecen no haber entendido dejándose secuestrar por el sector más conservador que sigue considerando la derrota de Mitt Romney precisamente como la prueba de su tesis de que éste no era lo suficientemente conservador. Esto promete pocas cosas buenas a la hora de tener que aumentar el tope presupuestario para evitar que el gobierno no pueda cumplir con sus compromisos fiscales.

Es decir que dentro de varias semanas volveremos a  estar al borde del precipicio…