Un Gobierno a imagen y semejanza de Esquerra

Cuentan que el Gobierno que acaba de formar el presidente de la Generalitat, Artur Mas, es no solo un Gobierno, hecho a su imagen y semejanza, sino a imagen y semejanza de lo que se cree que piensa el presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, (ERC), Oriol Junquera, el verdadero presidente de la Generalitat en la sombra, hasta el punto que el dirigente republicano dicen que ha influido tanto, indirectamente, en la formación de ese gobierno, como el aliado de Mas en la Federación, Josep Antoni Duran i Lleida , el dirigente de Unió Democrática de Catalunya, el más reticente a la aventura independentista que ha emprendido el señor Mas.

La mayor parte del interés, tanto de Mas como de Oriol Junquera, ha estado centrada en la eliminación del consejero encargado de Territorio y Sostenibilidad, Lluís Recoder, el más moderado de todos los miembros del anterior gobierno y del que se hablaba, y se sigue hablando como posible sustituto de Mas, en caso de que se viese obligado a dimitir, o en caso de fuerza mayor. Recoder (Barcelona 1958) ya se encontraba incómodo con la deriva soberanista que había tomado el Gobierno, por lo que ha sido fácil presentar su salida como dimisión.

Artur Mas, ha presentado su Govern con 12 consellers, cinco de ellos nuevos, en el que Francesc Homs gana peso y se convierte en su mano derecha y Felip Puig sale de Interior para ocupar la cartera de Empresa y Empleo, Joana Ortega de Unió, se mantiene como vicepresidenta. Ramon Espadaler será el nuevo conseller de Interior, el alcalde de Figueres (Girona), Santi Vila, estará al frente de Territorio y Sostenibilidad; Neus Munté, de Bienestar y Familia, y Germà Gordó de Justicia.Completan el Ejecutivo Andreu Mas-Colell (Economía y Conocimiento), Irene Rigau (Enseñanza), Boi Ruiz (Salud), Ferran Mascarell (Cultura) y Josep Maria Pelegrí (Agricultura), todos ellos con la misma responsabilidad que en el anterior gobierno.

Un Gobierno probablemente menos dispuesto a llegar a consensos que el gobierno anterior, del que han salido los miembros más moderados y también más dialogantes, resultando reforzados, los más duros e intransigentes, como el de Interior, Felipe Puig, del que la oposición ha pedido repetidas veces su dimisión por la forma ruda y autoritaria con la que está dirigiendo el orden público, y que sorprendentemente va a “Empresas”, o como el que hasta ahora ha sido secretario general de la Generalitat, Francesc Homs, el ideólogo del independentismo activo de Mas, el que dirigió la fracasada campaña electoral última, y el que se empeñó en convertir a Mas en ese Moisés que iba llevar al pueblo catalán hasta la tierra prometida de la independencia, que se convierte en consejero de Presidencia, desde donde se tendrán que buscar nuevos consensos.

Dentro de esos consensos, el presidente de la Generalitat, cree contar con el PSC, cuyo secretario general, Pere Navarro, en una estrategia peligrosa, y no muy bien entendida por el ciudadano medio, no ha querido romper puentes, para el caso de que fracasado el pacto con Esquerra, Convergencia no tenga más remedio que acudir a él, y por eso, se ha desenvuelto en una posición ambigua.”No pondremos palos en las ruedas del camino del derecho a decidir. Nosotros nos abstendremos siempre en esta cuestión”.”El PSC quiere que los catalanes podamos decidir en un referéndum legal, acordado y vinculante”, de manera que, si llega a celebrarse la consulta, “los socialistas defenderán el federalismo y se opondrán a la independencia”. De todas formas el PSC ha recibido al nuevo Gobierno con desconfianza: “Tenemos a una CiU que está en brazos del movimiento independentista -ha señalado Pete Navarro- y que cierra los ojos ante el sufrimiento de muchas personas, que tienen tantos problemas, que no pueden esperar a este maravilloso paraíso de la independencia que vendrá después de 2014, sino que sus necesidades son de hoy”.

La clave está en saber hasta dónde llegará Mas y este nuevo Gobierno, o hasta dónde puede llegar, y hasta dónde llegará, el Gobierno de Rajoy que ya ha anunciado que está dispuesto a todo: desde inhabilitar y destituir al presidente de la Generalitat, hasta la aplicación del artículo 155 de la Constitución que permite la disolución de la Autonomía y su control por el Estado Central, aunque ya están diciendo que no será para tanto.