Más que una investidura, y casi un baile de disfraces

Un año después de la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno de España, el mismo día, a similar hora, un año más tarde, ha comenzado en el Parlamento catalán, la investidura del presidente de la Generalitat, Artur Mas y Gavarro, el tecnócrata designado por Jordi Pujol para sucederle y el que, imbuido de un extraño mesianismo, está convencido de que puede conseguir la independencia de Cataluña como un nuevo Estado de Europa, escindido de España.

Para conseguir ese objetivo ha pasado por aceptar la derrota de su partido, Convergencia i Unió, el pasado 25 de Noviembre en la urnas; ha ignorado la pérdida de doce escaños respecto a la anterior legislatura disuelta anticipadamente para obtener una mayoría absoluta que el electorado catalán le ha negado; ha llorado en los brazos de su esposa repitiendo una y otra vez que no podía ser; ha llegado casi a la ruptura con sus compañeros de Federación, Unió Democrática de Catalunya, totalmente en contra de su política de pactos, y se ha vendido a Esquerra Republicana de Catalunya, su gran y tradicional adversario, para iniciar un camino de corto recorrido que, con toda seguridad, según fuentes solventes de Unió, no superará un año de gobierno.

Desoyendo los consejos de sus aliados económicos y empresariales tradicionales, ignorando a su socio Duran i Lleida al que ha mantenido alejado del pacto final, subyugado por el presidente de ERC, Oriol Junquera, Artur Mas y Gavarro ha pronunciado este jueves su discurso de investidura, ante unos parlamentarios expectantes con caras largas, gestos de preocupación y ambiente tenso, por una escalada que no se sabe cómo va a terminar y que ha elevado la temperatura política tanto en Madrid como en Cataluña.

Un discurso cargado de soberanismo, reivindicativo de un Estado propio, con una Hacienda que recaude todos los impuestos, con un Banco Nacional de Cataluña, con una policía integral como los Mossos d’Esquadra, con una Seguridad Social catalana, con una función pública para los funcionarios catalanes, lo que él llama un Estado “con todos sus atributos”, pero que para el que no hay fecha concreta. Es decir no hay fecha concreta para ese Referéndum que Mas ha pactado con Esquerra para 2014,  y que sería la fecha de nacimiento de una Nueva Nación. Pero que también es el punto que el presidente en funciones de la Generalitat, ha ignorado, sabiendo como sabe, que es el tema que más irritación y oposición encuentra en Unió.

El presidente en funciones de la Generalitat, ha situado el derecho a decidir y la consulta en lo que él ha llamado la “centralidad política” que deberá afrontar el Ejecutivo que él mismo diseñe, con el beneplácito de ERC, tras ser investido este viernes. El señor Mas ha lanzado un mensaje desde tres ámbitos: la necesidad de afrontar la crisis, la agenda soberanista con la consulta por la autodeterminación (a la que no ha puesto fecha) y la necesidad de ampliar los consensos (a partidos políticos, entidades sindicales, cívicas y ciudadanas) para situar los límites infranqueables que deben permitir preservar el estado del bienestar, a pesar de todos los recortes y de la carencia de recursos.

Un “estado de bienestar”, ha ampliado el verdadero artífice y ganador del pacto, el líder de Esquerra, Oriol Junquera, que no es posible sin el derecho a decidir: “El derecho a decidir no es sólo un derecho, es una herramienta indispensable para defender el estado del bienestar, para defender la reactivación de nuestra economía, para aportar lo mejor de nosotros mismos como país y sociedad”.

Un acto de investidura en suma, convertido en un auténtico baile de disfraces, lleno de lugares comunes y ausente de la grandeza de lo que supone poner las bases para la independencia de una Nación.

1 comentario
  1. antonio says:

    Inquietus est et magna moliens hispaniorum animus. Prefiero Italia y a los italianos mil veces. La vulgaridad y la medianía personal es una rara avis en Italia, fruto habitual en esta tierra de garbanzos.

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