Wert resucita a Artur Mas

Manifestaciones en las calles de Barcelona en defensa del catalán, como si estuviese a punto de desaparecer como idioma. Agrio debate en el Parlamento de la Nación, donde el portavoz de Convergencia i Unió, Josep Antoni Duran i Lleida, amenaza con una “resistencia activa” ante la publicación del borrador de la nueva Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa del ministro de Educación José Ignacio Wert, con la que se intenta, en primera instancia, defender la enseñanza del castellano en Cataluña y el derecho de los padres a educar a sus hijos en el idioma que quieran, estableciendo la proporcionalidad del castellano y el catalán en la escuela pública. Cumbre en el Palacio de la Generalitat, bajo la presidencia de Artur Mas, de los representantes de gran parte de los partidos políticos catalanes -Convergencia i Unió, Partido Socialista de Cataluña (PSC), C U, y Esquerra Republicana de Catalunya ( ERC), que defienden el actual sistema educativo y la inmersión lingüística.

Rifirrafe en la sesión de control del Gobierno donde el representante de Esquerra, Alfred Bosch, ha sacado a relucir todos los supuestos peligros que se corren al querer imponer a toda costa la nueva reforma educativa del Partido Popular, que según la Generalitat es una reforma encubierta de la Constitución.

“Ustedes han chocado -ha dicho lleno de fervor patriótico- con un gigante, con una nación decidida a defender a sus hijos. Ni se le ocurra tocar a nuestros niños. Nuestros niños que hablan el doble de lenguas que cualquier presidente del Gobierno. Estamos hartos de soportar su prepotencia. ¿Cómo van a imponer su modelo? ¿Van a poner un guardia civil en cada escuela? ¿De qué planeta bajan ustedes?”

Reunión urgente de la máxima responsable del Partido Popular en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, con el ministro Wert para matizar determinados aspectos de la reforma. Orden de la Moncloa para que Wert rebaje la tensión, como sea, para que las aguas vuelvan a su cauce y Mas no siga subido, de nuevo, al carro del victimismo comparando la actual situación con los intentos de Felipe V y el general Franco de terminar con el idioma catalán.

Este es el panorama del escenario político catalán, al borde de cumplirse las tres semanas del gran fracaso electoral de Artur Mas y de su proyecto independentista del que ha empezado a apoderarse su futuro socio de gobierno, Esquerra Republicana de Catalunya, aun antes de votar la investidura de Mas como presidente de la Generalitat en el parlamento catalán.

Solo la presentación del proyecto de reforma educativa del ministro Wert, sus sonoras declaraciones de torero amante del peligro (“como los toros, me crezco en el castigo”) y su utilización partidista por un Mas deseoso de agarrarse a un clavo ardiendo, han sacado al presidente de la Generalitat en funciones, de la depresión ante la derrota y del desanimo de los suyos, que todavía, no han podido explicarse que es lo que ha pasado.

Mantenía este cronista días después de la derrota personal de Artur Mas (ver El “Pacto” de Wert con Mas”) que lo que antes de las elecciones del pasado 25 de noviembre, la Ley de Reforma educativa, pudo ser un gesto de coherencia para aclarar, definitivamente, la posición del PP sobre el modelo lingüístico y la inmersión, igual que desde el principio lo ha tenido muy claro Ciutadans, y así lo ha expuesto a los votantes catalanes, después de las elecciones podía ser una ayuda a Mas. Y, en efecto, ha sido utilizado por Mas para unir a todas las fuerzas políticas (Partido socialista, Esquerra e Iniciativa per Catalunya Verds) para formar un frente común contra Madrid, que ya no solo “nos roba” y “nos discrimina” (algo que se había aclarado suficientemente durante la campaña electoral, que no es verdad), sino que, ahora, “nos quiere quitar un modelo de enseñanza” ya implantado, obligando, incluso, a la Generalitat, a pagar a los colegios que impartan el castellano, en el caso de que el gobierno catalán no lo pueda asumir, algo que puede ser claramente inconstitucional.

A última hora de la tarde se ha sabido que el gobierno catalán y los partidos participantes en la cumbre de urgencia sobre el modelo educativo de Cataluña han acordado de forma unánime la defensa y aplicación estricta de la Ley de Educación Catalana (LEC) pese a que finalmente se apruebe la reforma que impulsa el ministro de Educación, José Ignacio Wert, y que relega al catalán a lengua optativa. Ello puede implicar actuar “de forma unilateral” desde Cataluña para hacer cumplir la LEC, aunque entre en contradicción con la ley a nivel español si se llega a aprobar en los actuales términos en el Congreso de los Diputados.