Berlusconi, Rajoy, y el efecto contagio

Si por un momento, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy pensaba que los mercados, tras la dimisión de Mario Monti y la vuelta de Berlusconi, se iban a centrar exclusivamente en Italia y se iban a olvidar de España, se ha equivocado. La prima de riesgo no sólo se ha disparado en Italia, también ha subido en España donde ha llegado a tocar los 440 puntos, al tiempo que el bono español a diez años en relación con el alemán se ha situado en el 5.6 por ciento.

El presidente del Gobierno, que se ha negado en todos estos meses, a pesar de las presiones, a pedir formalmente el rescate, parecía estar convencido de que el país se había alejado ya de la zona de riesgo y que toda la atención de los mercados iba a centrarse en Italia, cuando lo que se ha producido, según la interpretación del ministro de Economía y Competencia Luis de Guindos, es un efecto “contagio”. “Cuando surgen dudas sobre la estabilidad de un país próximo como Italia, al que también se percibe como vulnerable -ha aclarado- inmediatamente nos contagia”, apuntó el ministro. De Guindos ha sacado a relucir de nuevo la posibilidad del rescate, ya que el Gobierno está “mirando si solicita la ayuda del Banco Central Europeo (BCE) y cuándo lo haría, porque los tiempos también son importantes”.

Hasta ahora, la deuda italiana y española habían venido disfrutando de una falsa tranquilidad a la baja, desde que el Banco Central Europeo se comprometió a defender la estabilidad del euro a la espera de que los países en dificultades activasen el mecanismo de rescate. Algo a lo que se ha venido resistiendo tanto Italia como España, ante una prima de riesgo contenida, pero que este lunes, después del terremoto político italiano, ha vuelto a remontar con gran preocupación para todos los países de la Eurozona, especialmente de Alemania que no quiere oír hablar de ningún rescate, especialmente del español, hasta que no pasen sus elecciones en octubre del año que viene. Por eso Rajoy no quiere dar un paso y ver que el parlamento alemán paraliza la petición de un posible rescate al que le viene dando vuelta desde hace meses y que ha logrado sortear con buena suerte.

La agresividad de la prensa alemana contra Berlusconi es un reflejo de esa situación y también del comportamiento del “Cavaliere” con la canciller Merkel a la que recientemente llamó “culo grasiento infollable”.

Para la prensa alemana el resumen de la situación es ésta: Silvio Berlusconi, el peor charlatán de la política europea de posguerra, aspira una vez más a ser jefe de Gobierno en Italia. Mario Monti, el exitoso reformador de una de las economías más importantes de Europa, dimite como primer ministro. Cada una de estas noticias resulta alarmante por sí sola. Pero en suma, constituye la amenaza de una catástrofe, como cree “The Times”, una verdadera amenaza para el Euro y para Europa.

Lo que ocurra en Italia en las próximas semanas puede llevarnos al fin de la Europa unida, tal y como ha sido construida en los últimos cincuenta años. A Europa, hoy galardonada con el Premio Nobel de la Paz, sólo le queda la esperanza de que una dimisión de Mario Monti sea interpretada por la sociedad italiana como una última señal para despabilar. “Esperemos que este país, fundamental en la unificación europea -dice “Der Tafgesspiegel”- movilice todas las fuerzas y se resista a un nuevo gobierno Berlusconi.

“Berlusconi y sus secuaces – resume el “Frankfurter Allegemaine Zeitung” en un editorial que titula “La farsa italiana”- están adornando el cuento de las aspiraciones hegemónicas de Alemania con nuevas afirmaciones calumniosas, como la supuesta adhesión forzosa de Italia a la Unión Monetaria a un tipo de cambio desventajoso o incluso los supuestos sacrificios de Italia para financiar la Reunificación Alemana. Monti tiene ahora la oportunidad y la legitimación para reunir a los votantes decepcionados del centro-derecha y de poner fin así a la farsa de un retorno de Berlusconi “.