El Pacto de Wert con Artur Mas

José Ignacio Wert, ministro de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Mariano Rajoy, se ha convertido en el más fiel aliado del presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, en sus sueños independentistas, proporcionándole todo tipo de argumentos para que pueda, de nuevo, explotar el victimismo en el que tan bien se desenvuelve el nacionalismo.

En el momento peor en el que se encontraba Mas, después de su derrota electoral del pasado 25 de noviembre, cuando perdió el veinte por ciento de su electorado y doce diputados, y empezaba desesperadamente, a buscar alianzas para intentar un gobierno estable que la garantizase no tener que dimitir y dar paso a otro candidato de Convergencia y Unió, a la Presidencia de la Generalitat, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha venido a echarle una mano, haciendo publica un borrador de la Ley Orgánica de la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) en la que se regula el uso del castellano en Cataluña y en el que se pone en duda el modelo de inmersión lingüística, puesto en marcha hace treinta años, por los distintos gobiernos de la Generalitat.

Lo que, antes de las elecciones del pasado 25 de noviembre, pudo ser un gesto para aclarar la posición del PP sobre el modelo lingüístico, igual que desde el principio lo ha tenido muy claro Ciutadans, y así lo ha expuesto a los votantes catalanes, después del resultado electoral, se ha convertido en un boomerang utilizado por Mas para unir a todas las fuerzas políticas (Partido socialista, Esquerra e Iniciativa per Catalunya Verds) para formar un frente común contra Madrid, que ya no solo “nos roba” y “nos discrimina” (algo que se ya se había aclarado durante la campaña electoral que no es verdad), sino que ahora “nos quiere quitar un modelo de enseñanza” ya implantado, obligando incluso a la Generalitat a pagar a los colegios que impartan el castellano en el caso de que el gobierno catalán no lo pueda asumir, algo que puede ser claramente inconstitucional.

Según la Generalitat, toda la estrategia del Gobierno de Mariano Rajoy está pensada para recentralizar las competencias en educación”Estamos delante de un ministro que no se ha cortado en decir que cree que las escuelas son fábricas de independentistas y que ha dicho que es necesario españolizar a los niños catalanes”. La responsable de Educación de la Generalitat, que el martes abandonó la reunión sectorial entre otras razones, porque no se había convocado en forma, insiste en que el modelo de Wert fomenta la “división de alumnos”, en función de la voluntad de los padres de querer que el hijo se escolarice en un idioma o en otro, cuando “lo que nosotros alegamos es que Catalunya ha partido del principio de no separar a los alumnos en función de la lengua.

En realidad, el problema de la lengua en Cataluña no es un problema social, sino un problema que ha sido originado y fomentado por un sector muy determinado de la clase política y administrativa, que ha intentado, por todos los medios, marginar al castellano, creando un problema ficticio que no existe en la sociedad donde todo el mundo habla castellano y catalán, con toda normalidad.

En el peor momento, con un Mas nadando en dificultades, intentando desesperadamente, pactar con quien se va a quedar con todos los réditos de los resultados electorales del pasado 25 de noviembre, Esquerra Republicana de Catalunya, al señor Wert se le ocurre sacar un borrador en apoyo indirecto de Mas que, además es incapaz de mantener, porque veinticuatro horas más tarde, ha comenzado a matizar. No estaría muy seguro de su borrador, cuando horas más tarde, ha tenido que introducir alguna aclaración. De cualquier forma, aunque su intención fuera buena, su efecto puede ser devastador. Si no ya veremos, a partir del próximo miércoles cuando Artur Mas se reúna con los representantes de los partidos para dar una respuesta al borrador y a un ministro que no ha podido actuar con más torpeza.