DF: Lo que no se sabe del ex patrón de la CEOE

Este miércoles DF (Díaz Ferrán), el ex patrón de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) que ha pasado la noche en los calabozos de la Comisaría de Moratalaz, porque la UDEF, Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal, que le detuvo el lunes, no los tiene en su sede del Complejo Policial de Canillas, tendrá un largo día de declaraciones.

A primera hora de la mañana tendrá que comparecer ante el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, que le interrogará sobre supuestos delitos de blanqueo de capitales, lavado de dinero, y vaciamiento patrimonial del Grupo Marsans, para evitar el pago a los acreedores. Horas más tarde, junto con el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, tendrá que declarar ante José Silva, titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, que investiga posibles delitos societarios, de administración desleal, apropiación indebida, estafa, falsedad en documento mercantil e imprudencia grave en el control de las sociedades. El señor Blesa, cuando DF era consejero de Caja Madrid le concedió un crédito de 26 millones de euros a un interés muy preferencial.

Toda una serie de investigaciones y declaraciones que colocan al hasta hace poco, patrón de la CEOE, en una situación insostenible porque además le han descubierto dos lujosos pisos en Nueva York, en el emblemático Hotel Plaza, frente al Central Park, valorados en más de doce millones de euros así como supuestas cuentas en paraísos fiscales a través de su testaferro, Ángel de Cabo, el hombre del fondo buitre Posibulitum Business, que bajo la apariencia de comprar empresas para reflotarlas (operaciones Marsans y Nueva Rumasa) se dedicaba a colocar capitales en paraísos fiscales. La detención de Cabo puede suponer que otros clientes suyos, cuando acaba de terminar el plazo para la amnistía fiscal que dio el Gobierno, sean también implicados, algo que el Gobierno utilizará para ocultar el fracaso de su política de regularización de capitales no declarados. Esta es la explicación que hay que dar a la llamada “Operación Crucero”, preparada y lista, desde hace más de una semana, y acelerada por una orden política inmediatamente después de que venciese el plazo de la regularización que había anunciado el ministro Montoro.

Aunque Arturo Fernández, vicepresidente de la CEOE, y pariente de Díaz Ferrán, ha insistido en que todo este escándalo no perjudica a los empresarios, la realidad es que sí, por su puesto de presidente durante cuatro años (2007-2011), por su resistencia a dimitir y porque es posible que se encuentren documentos en el edificio de la patronal empresarial, que por ahora no ha sido registrado, en el que haya algún tipo de vinculación con financiación de partidos políticos.

La Presidencia de la CEOE, y sus negocios en Argentina, fueron los que aceleraron la caída y hundimiento de D.F. Díaz Ferrán y su antiguo socio, Gonzalo Pascual, fallecido este verano de un infarto, gestionaron Aerolíneas Argentinas entre octubre de 2001 y 2008, cuando volvió al control del Gobierno oficialista. Los dos habían comprado en 1985 la agencia de viajes Marsans al Gobierno español. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) también les adjudicó Aerolíneas Argentinas a cambio de que asumieran la mitad de su deuda histórica cifrada en 615 millones de dólares, negocio por el que Díaz Ferrán se encuentra enjuiciado en España junto al expresidente de Air Comet, Antonio Mata.

La expropiación de Aerolíneas Argentinas, en 2008, se produjo luego de un duro enfrentamiento entre Díaz Ferrán y el gobierno de Buenos Aires, sobre la cifra total que pedía el grupo español como indemnización. El gobierno ofreció el precio simbólico de un dólar, el mismo valor con el que Díaz Ferrán adquirió la compañía en 2001, situación que todavía está por dirimirse en los tribunales del Ciadi, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, donde Argentina argumentó un vaciamiento de la compañía, calculado en 600 millones de dólares.

El empresario siempre culpó de sus males a Argentina, a la decisión de su socio allí, Antonio Mata, de apoyar a Menen y no al matrimonio Kirchner. Marsans “compró Aerolíneas Argentinas” al precio simbólico de un dólar, y recibió de la Sociedad Estatal de Participación Industriales (SEPI) de España en 2001, un aporte de capital de 753 millones de dólares para reflotar la compañía. Sin embargo, Díaz Ferrán – Gonzalo Pascual no utilizó el dinero para capitalizar la compañía, sino para adquirir el 90 por ciento de las deudas presentadas al concurso de acreedores en diciembre de 2002, con el objetivo de controlar los derechos de voto. La Fiscalía de la Audiencia Nacional de España solicitó una pena de dos años por la evasión de 99 millones de euros en concepto de Impuesto de Sociedades, un gravamen por el dinero recibido de la SEPI como “beneficio”.

Después de la pérdida de “Aerolíneas”, vino un año más tarde, la quiebra de “Air Comet”, un capricho del hijo de Gonzalo Pascual. DF, al contrario de lo que pensaba su primo, Gonzalo Pascual, que siempre estuvo en contra de que aceptase el cargo, creyó que la Presidencia de la CEOE era un buen muro para el blindaje de sus negocios, cuando fue exactamente lo contrario, especialmente cuanto entró en conflicto directo con el presidente Zapatero por la reforma laboral.

A partir de este miércoles empieza un largo calvario.

PD.  En una de las crónicas sobre la crisis del periódico “El Pais”, se reproducía una carta del periodista Enric González que se publicó en la revista JotDownSpain y que, por un error, no apareció citada. Como se añadió a última hora, añadida a la crónica original y con otro tipo de letra, pudo haber conducido a confusión. El  original, como digo, apareció en JotdownSpain.