Mas no ha digerido todavía la resaca

Veinticuatro horas después del gran fracaso electoral de Artur Mas y de Convergencia i Unió del domingo, el actual presidente de la Generalitat en funciones, sigue sin hacer ningún tipo de autocrítica de la debacle, al tiempo que se niega a responder a las peticiones, que van creciendo, sobre la necesidad de que dimita y otro dirigente de la Federación, se haga cargo de la situación. Una situación que se ha convertido en endiablada desde el punto de vista de la estabilidad parlamentaria y política, en unos momentos de gravísima crisis económica, y en pleno rescate de la Autonomía por el Gobierno central, gracias al FLA (Fondo de Liquidez Autonómica). Lo que viene a traducirse que Mas todavía no se ha recuperado de la resaca del 25-N.

Ante el mutismo total de Mas (el retablo del domingo, en el Majestic de Barcelona, en la primera comparecencia pública de los dirigentes convergentes, era todo un poema), se han disparado las especulaciones sobre la inminencia de pactos con Esquerra Republicana de Cataluña, y con el partido de los socialistas catalanes, desmentidos por ambos partidos, aunque es verdad que se han producido ya contactos, sobre todo, por las prisas de Mas de despejar el horizonte que se le puede complicar por días y para paliar su derrota electoral.

Mientras hay quienes sostienen, incluso, que ya hay repartidos cargos entre los de ERC, lo único que existe son unas declaraciones del nuevo líder de Esquerra, Oriol Junqueras (¡ojo, que este no es ni Carod Rovira ni Puigcercos!) en las que dice que no están dispuestos a llegar a acuerdos a cambio de nada, aunque matizan que no pretenden, ni mucho menos, imponer su agenda propia en la Generalista. Eso sí, han empezado por pedir la ruptura total de Convergencia con el Partido Popular, y que deshagan los acuerdos en la Diputación de Barcelona y en los municipios donde haya algún tipo de pacto con los populares. Igualmente exigen la paralización de los recortes y, en todo caso, hacer frente a la crisis con impuestos a los que más tienen, algo esto, que choca con los intereses de los votantes convergentes y de los llamados “poderes fácticos”.

Por otra parte, también son muchos, los que dan por hecho un apoyo de los socialistas catalanes a Mas, si bien su dirigente Pere Navarro lo niega, y lo ha vuelto a negar, en el programa de Onda Cero, Julia en la Onda Joana Ortega, vicepresidenta de la Generalitat y el hijo de Pujol, Oriol Pujol Ferrusola, se han decantado a favor de esta opción, bien vista por la burguesía financiera catalana, y por los poderes económicos que han estado jugando a las dos bandas (a favor y en contra del Referéndum ). Sin embargo, es posible que los socialistas catalanes, que volverían a tocar poder, a pesar de los malos resultados electorales del domingo, podrían poner como condición la retirada de Mas de la escena política y el diálogo y pacto con otro dirigente que incluso, en estos momentos, podría formar parte del gobierno en funciones del presidente de la Generalitat. Me reservo el nombre para no quemarlo.

Por último, los independentistas se han agarrado a la prensa extranjera como último consuelo para justificar una gran victoria.Es verdad que el soberanismo ha avanzado, pero no se puede decir como sostiene “Financial Times” que el triunfo del independentismo ha sido “aplastante”, basándose en la encuesta israelita a pie de urna de TV3 en la que ninguno de sus datos ha coincidido con la realidad, “FT” da cuenta de que los independentista tienen 95 de los 135 escaños parlamentarios, cuando la realidad es que son 71 (50 de Convergencia i Unió y 21 de Esquerra Republicana de Catalunya) “Financial Times” ni siquiera ha esperado al recuento de las primeras cien papeletas para hacer un análisis y emitir un pronóstico ¿Qué hubiera ocurrido si eso mismo lo hubiera hecho y dicho un medio informativo que se editase en Madrid?

Otro día, este cronista se compromete a hacer un resumen de esas reacciones internacionales, después de numerosos mensajes invocando el criterio de la prensa extranjera, como se hacía en tiempos del general Franco.