Ganarán los independentistas pero…

Sobre las ruinas de la Barcelona asediada en 1714 por las tropas de Felipe V de Borbón, el presidente de la Generalitat Artur Mas i Gavarró (Barcelona 1956) ha pedido a los catalanes que den al mundo un “mensaje histórico”. En el mismo tono mesiánico con el que ha venido reclamando la independencia, desde la pasada Diada del 11 de Septiembre (por algo muchos son los que le llaman ya el “Mesías”) el político catalán  ha hecho el último llamamiento a su pueblo en una decisiva jornada de reflexión “al invocar el proceso que le ha de llevar a decidir en libertad sobre su  futuro”.

“El mundo nos estará observando atentamente el domingo 25 de noviembre, y tenemos la oportunidad de mostrar la mejor expresión cívica de nuestra democracia y de hacer llegar claramente un mensaje histórico: decirles que Catalunya ha decidido que quiere hacerse responsable de su futuro y que quiere hacerlo profundamente mediterránea y europea como es, en convivencia y armonía con el resto de países y naciones del mundo”.

No todas las naciones del mundo como cree el presidente de la Generalitat,  pero sí este país y algunas cancillerías europeas estarán pendientes de los resultados de las elecciones autonómicas catalanas, adelantadas por el señor Mas, convencido de que el gran problema no es la quiebra técnica en la que se encuentra su Autonomía  (que tiene que ser rescatada por el Estado del que se quiere separar) y los sufrimientos de los sectores mas desfavorecidos de la población sino su escisión de España y el ilusorio proyecto de integración en Europa como un nuevo Estado, algo que ya ha sido aclarado por la Unión Europea que es imposible.

Para su proyecto independentista el señor Mas ha venido pidiendo primero una mayoría abrumadora, después una mayoría amplia y en la recta final de la campaña, cuando las encuestas le vienen dando los mismos resultados que hace dos años sin llegar a la mayoría absoluta de los 68 escaños (ahora tiene 62), una “mayoría soberanista” en la que ha empezado a incluir a su eterno rival político, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que el domingo sería uno de los grandes triunfadores de la jornada.

La última encuesta publicada por el periódico The Guardian de Londres  (aquí no se pueden realizar encuestas esta última semana de campaña electoral) arrojan un resultado muy bueno para Esquerra (16 escaños), bueno para el Partido Popular (22-23 escaños), muy malo para el PSC que estaría al mismo nivel que el PP y decepcionante para  Artur Mas y Convergencia,  que perdería entre tres y cinco escaños,  de los 62 que tiene.

Esos resultados, que repito, responden a una encuesta realizada por Sigma Dos para el periódico británico The Guardian,  que durante toda la campaña electoral ha venido dedicando un espacio fijo a Cataluña, con algunos de los trabajos realizados por La Vanguardia de Barcelona, hay que tomarlos como lo que son: resultados de un sondeo más de situación que responde a la fotografía de un momento determinado pero que está en línea con todos los demás realizados durante las últimas semanas.

La verdad es  que este domingo, Convergencia i Unió será el partido más votado (ya  Artur Mas sólo ha pedido que se conforma con que haya más de 34 escaños de diferencia con la segunda fuerza política como hay ahora) y puede buscar una alianza con Esquerra, que puede ser la gran beneficiada de la campaña soberanista, y con Iniciativa per Catalunya Verdes (ICV), con lo que contralaría las dos terceras partes del nuevo Parlamento catalán, pero que sería la reedición del tripartito (tan denostado por los catalanes y por Convergencia)  pero con CiU, algo que no les importaría porque han hecho de bisagra con el PP con el PSOE o con quien les hubiese necesitado.

De  cualquier modo,  todo está por decidir y por comprobar el efecto que ha tenido sobre el electorado los últimos datos sobre supuestos casos de corrupción que han impedido que la campaña se haya centrado sobre la independencia, sus posibilidades, sus pros y sus contras…