Una España para llorar

Ha dicho el Rey a los periodistas, en uno de sus viajes oficiales que, “desde fuera España, se ve el país mejor pero que, desde dentro, dan ganas de llorar” Y lo dice, además el mismo día en que se hacen públicos unos datos que dan escalofríos: Uno de cada cuatro trabajadores está en paro, es la primera vez que el listón supera el 25 por ciento debido a los recortes, al abaratamiento del despido y a la recesión económica, y desgraciadamente, la previsión es que el paro irá en aumento los próximos meses, hasta superar los seis millones de desempleados. En solo un año se han destruido 836.ooo puestos de trabajo y el número de parados ha subido casi los 800.000, hasta llegar a los 5,77 millones.

Lo dice, mientras en Granada era enterrado José Miguel Domínguez, el hombre que se quitó la vida, minutos antes de que tuviese que ser desahuciado de su domicilio por una deuda con la Caja Rural y en Burgasot (Valencia) otro trabajador de 53 años, se tiraba por el balcón, en el mismo momento en que una Comisión judicial iba a proceder a la ejecución del desahucio de su casa, uno más de los 532 que se producen cada día y que viene a engrosar esa terrible cifra de los 350.000 ciudadanos que han perdido su casa desde el inicio de la crisis económica.

Leo la prensa y conozco la historia de María, una promotora inmobiliaria que ganaba cientos de miles de euros en la época dorada del “boom”, y que ahora, sin casa y con la mayoría de los muebles vendidos, se ha tenido que prostituir para hacer frente a las necesidades de una hija discapacitada a la que los médicos le han detectado carencias nutricionales.

Oigo la radio, y me entero de que el director de Cáritas Madrid ha declarado que el nivel de pobreza que vive el país es comparable al que experimentaron naciones como España en la época de la posguerra o Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y que esta es la crisis más profunda que ha sufrido la sociedad española en los últimos cuarenta años. Algo que coincide con todas las estadísticas: uno de cada cinco hogares está sumido en la pobreza y la desnutrición va en aumento, hasta el extremo de que el 25 por ciento de los niños españoles menores de 16 años, sufren malnutrición, según han explicado diversas entidades del tercer sector social, que atribuyen este dato a la crisis económica, que hace que muchas familias no puedan comprar carne, pescado y fruta para alimentar a los más pequeños. Esta malnutrición infantil se da en familias castigadas por el paro y con graves problemas económicos que les impiden ofrecer una dieta equilibrada a los niños, que resultan los más afectados por la crisis.

En fin, veo la televisión, y, desgraciadamente, este no es el debate nacional que encuentro, sino la polémica de los catalanes que dicen que España les va a invadir militarmente para que no puedan celebrar el Referéndum de independencia, y así lo han denunciado algunos europarlamentarios en Bruselas, el crimen en una pedanía de Albacete, si la Pantoja mantenía a Julián Muñoz y lavaba dinero negro del Alcalde de Marbella, o la polémica de si Rubalcaba está atrincherado o no, y si Griñán va a dar por fin, un golpe de estado para hacerse con el control total del PSOE.

No sé si, efectivamentedesde fuera España, como dice el Rey, el país se ve mejor, aunque leyendo la prensa internacional, no es esa la percepción que muchos tenemos, pero sé es cierta la segunda frase del pronóstico real: desde dentro, dan ganas de llorar. Solamente hay que ver la realidad, leer la prensa, entrar en las redes sociales, oír la radio y ver la Televisión.