¿Por qué se esconde Rubalcaba?

Las malas costumbres se pegan y, Alfredo Pérez Rubalcaba, parece haberse contagiado de algunos de los “tics” de su adversario, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, hasta el punto que veinticuatro horas después del gran fracaso electoral socialista en Galicia y Euskadi, el secretario general del PSOE, sigue sin dar la cara y sin proporcionar ningún tipo de explicación o análisis personal de lo que ocurrió el pasado domingo en dos de las Comunidades históricas del país.

Es más, la explicación oficial de su incomparecencia, es la misma que hubiera dado la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal (¡Dios mío que intervención la del domingo electoral!) sobre el presidente del Gobierno cuando con tanta frecuencia suele quitarse de en medio para huir de los periodistas: está preparando el discurso del debate sobre los Presupuestos y será el lunes 29, cuando comparezca ante la prensa. Habrá que preguntarse por qué se esconde Rubalcaba, por qué va a tardar más de una semana en comparecer para dar su versión de lo que ha ocurrido y para explicar por qué no dimite.

Este lunes, después de la reunión de la Comisión Permanente de la Ejecutiva Federal – el “núcleo duro” que en torno suyo ha elegido Rubalcaba- ha sido la número dos del partido, Elena Valenciano, la que ha dado la cara (igual que la dio el domingo el secretario de organización Oscar López) para intentar salir del paso, hablando de un cambio de rumbo, de una aceleración de la renovación ideológica, del restablecimiento de las alianzas con los sectores progresistas e, insistiendo en que el partido no está “ante un mero problema de imagen ni caben soluciones cosméticas ni superficiales”, sino que el “único camino” pasa por el “compromiso con España” y la salida de la crisis, la defensa de los valores del PSOE, la fortaleza del partido y actualizar el proyecto socialista reforzando los lazos con la sociedad. “No se trata de deslumbrar, sino de convencer”, ha dicho, el PSOE quiere “avanzar pero sin buscar atajos”.

Todo para intentar justificar que la dirección del partido y, por supuesto, el secretario general, Pérez Rubalcaba, no van a proceder a ningún tipo de dimisión, ni van a acelerar el nombramiento de un candidato a la Moncloa, ya que según ella, unas elecciones autonómicas no pueden ser un “termómetro” para la dirección federal.

Se ignora qué tipo de termómetro es el adecuado para medir las responsabilidades políticas, de esa dirección y sobre todo de ese secretario general, después del hundimiento electoral del pasado 20 de Noviembre y del desastre electoral del domingo en el que los socialistas, entre Galicia y Euskadi, perdieron 16 escaños, difícilmente compensable con la victoria relativa en Andalucía y el gobierno de coalición con Izquierda Unida y, en Asturias, condicionado por UPyD (Unión Progreso y Democracia). ¿Tampoco van afectar los resultados del 25 de Noviembre en Cataluña?

Tanta ocultación de la realidad solo es comparable con la insistencia de ciertos mensajes lanzados por algunos sectores del Partido Popular e impulsados, sobre todo por la secretaria general, María Dolores de Cospedal, de que en Galicia los electores han ratificado, como si eso fuese el Referéndum que vienen pidiendo los sindicatos, las políticas de Rajoy, cuando todo el país sabe que Alberto Núñez Feijóo ha intentado ocultar lo máximo a Mariano Rajoy, (el “invisible” le ha bautizado “The Financial Times”) solamente ha coincidido con él, en la campaña en dos ocasiones, y hasta ha tapado, incluso las siglas del partido, precisamente para que la política del Gobierno Rajoy, no le restase votos…

Evidentemente, ni Elena Valenciano, ni María Dolores de Cospedal han tenido su mejor día.