De un “Septiembre negro” a un “Octubre rojo”

Se cierra septiembre, el peor septiembre de muchos años, un auténtico “Septiembre negro”, con una enorme incógnita sobre el futuro de Cataluña dentro de España; con una crisis constitucional agravada por el presidente de la Generalitat Artur Mas, en su plan de llevar a cabo un Referéndum sobre la independencia de Cataluña como “nuevo Estado dentro de Europa”; con una crisis institucional en la que la clase política cada día es más criticada y desprestigiada, entre otras razones por su incapacidad para ponerse de acuerdo para salir, cuanto antes, de la crisis económica del país; con un creciente malestar ciudadano y una agitación social que han desembocado la pasada semana, en los alrededores del Congreso de los Diputados, en manifestaciones con petición de dimisión del Gobierno en pleno y la apertura de un “proceso constituyente”, y sobre todo, con el desconcierto sobre el rescate soberano al que el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, sigue dándole vueltas, sin que trascienda cual será su decisión, aunque cada vez son más fuertes, por parte de numerosos países de la eurozona, las presiones para que dé un paso adelante, cuanto antes.

Se cierra septiembre, también con la angustia de los datos macroeconómicos diarios que dan cuenta de la profundidad de la recesión y de la continua destrucción de empleo, del aumento de la inflación y del dibujo de una situación de esta inflación (estancamiento con inflación) y, entramos en octubre con la desesperación de que tampoco este año cumpliremos los objetivos corregidos de déficit (6,3% del PIB), porque determinados países de Europa impiden la recapitalización directa de los Bancos y todas esas ayudas van a engrosar la deuda, que se colocará el año que viene en un 90,5 por ciento, el mayor nivel de todo un siglo, según vienen a reconocer los propios Presupuestos Generales del Estado, unos Presupuestos que volverán a incumplir, según todas las previsiones, ese eslogan profundamente “marianista” y que sale a relucir en todas las intervenciones públicas del presidente, de que no se puede gastar más de lo que se ingresa, repetido por activa y por pasiva, pero incumplido, por activa y por pasiva, en la práctica.

Salimos de un “septiembre negro”, en el que han confluido las peores noticias, y los peores de los pronósticos, para entrar en un “Octubre rojo” para los valores bancarios en Bolsa, a pesar de las pruebas de stress, realizadas por la auditora Olyver Wyman, hechas públicas el pasado viernes y, puestas en duda por algún que otro país de la eurozona que son incapaces de mirar sus propias instituciones financieras. Un octubre en el que se tendrá que decidir el futuro del rescate financiero del Estado para que el Banco Central Europeo pueda comprar deuda en el mercado secundario para contribuir a la bajada de la prima de riesgo, ya que el Presupuesto del Estado está elaborado con los intereses de los bonos a diez años a un cinco por ciento, algo que no se puede cumplir con un a prima de riesgo por encima de los 400 puntos.

Un “Octubre rojo” caracterizado por un aumento del nivel de protesta en la calle, hasta el punto que ya se están convocando otras jornadas de “Rodea el Congreso” y “Ocupa el Congreso” por el movimiento 25 S, para cuando se aprueben en el Parlamento los nuevos Presupuestos Generales del Estado. Unos Presupuestos que contemplan importantes bajadas en el seguro de desempleo, a pesar del previsible aumento del paro, en la Sanidad, uno de los sectores más afectados por los recortes, en la Educación, apartado de Becas, en la dependencia y en las Obras Públicas.

Un octubre, en fin, con elecciones autonómicas en dos de las Comunidades “históricas” (Euskadi y Galicia) y, completada días más tarde, en la tercera Autonomía “histórica”, Cataluña, con las que pretende decidir su futuro en Referéndum un futuro que pasa pop0r la escisión de España, en lo que es un auténtico desafío al Estado que tendrá que utilizar todos sus instrumentos para cumplir y hacer cumplir la Constitución.