Unos Presupuestos en medio de una grave crisis institucional

En plena crisis constitucional por los pasos que está dando la Generalitat para la independencia de Cataluña, su escisión de España y su incorporación a la Unión Europea como nuevo Estado, y en plena polémica por el rescate bancario, que ha vuelto a complicarse por la intransigencia de los países más ricos del Continente (Alemania, Holanda y Finlandia ) para que la ayuda vaya al Estado y no directamente a la banca, con lo que aumentará la Deuda y el déficit, y por el rescate soberano, al que se resiste el presidente del Gobierno, a pesar de que la prima de riesgo ha vuelto a dispararse, rompiendo esa etapa de tranquilidad establecida a principios del mes de septiembre por el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, con la compra de bonos de 1 a 3 años de vencimiento, en medio pues, de este clima que en algunos momentos ha llegado a ser irrespirable, el Gobierno español, en una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, ha aprobado el proyecto de Presupuesto para 2013, de nuevo los más austeros de la democracia.

Unos Presupuestos que no sacarán a España de la crisis, sino que la meterá más en ella, que agudizará la recesión en la que ha entrado el país hace meses, y que intentarán, sobre todo, por imposición de Bruselas, cumplir los objetivos de déficit, algo realmente difícil de cumplir en Presupuestos de años anteriores, en tanto han fallado los ingresos, mientras no se han controlado y reducido los gastos de las Autonomías, el gran problema con el que ni el Gobierno ni la oposición quieren enfrentarse.

El Presupuesto aprobado este jueves, en el que sigue aumentando el gasto del Estado por encima del nueve por ciento, por el aumento de los intereses de la deuda y el aumento de los gastos de la Seguridad Social (pensiones, prestaciones familiares, y seguro de desempleo) contiene también, una nueva congelación salarial de los funcionarios que, a lo largo de los últimos meses, han perdido un 25 por ciento de su capacidad adquisitiva.

En cuanto a las medidas tributarias, la principal novedad es la subida del IVA a partir del 1 de septiembre de 2012. El aumento del tipo general y reducido de este impuesto proporcionará, supuestamente, unos ingresos extras de 10.134 millones en 2013. Se incluyen también cambios normativos en el Impuesto sobre Sociedades, para estabilizar su recaudación, y en los impuestos especiales, así como en un impuesto sobre las plusvalías de operaciones en Bolsa en un año. En total, las medidas tributarias deberían proporcionar 15.069 millones de euros, siempre en un escenario de caída del PIB prevista en el 0,5% del PIB para 2013, que con toda seguridad será mayor ya que hay previsiones de caída del 1,6 por ciento. Datos cogidos todos con alfileres en tanto que la recesión puede ser más dura que la prevista, el déficit puede superar las previsiones y los ingresos, dada la paralización total de la economía, pueden hundirse. En resumen más impuestos cuando todas las promesas electorales han estado basadas en lo contrario: Crecer y crear empleo bajando impuestos.

Pero preocupando como preocupa la evolución de la economía española, el incumplimiento de los objetivos de déficit y el aparcamiento de los compromisos adquiridos con Bruselas, es la división del país, la falta de consenso político, la crisis de las Autonomías el desprestigio de la clase política y, sobre todo, la escisión del país, a la búsqueda de un lugar distinto de autonomías españolas, en la Unión Europea en lo que es una grave crisis institucional y constitucional.

Según el análisis del “Financial Times”, mientras España, atrapada en la crisis de la eurozona, intenta salir bregando de una dolorosa recesión, debe ahora contemplar la posibilidad real de que su Estado plurinacional, que reemplazó a la sofocantemente centralista dictadura de Franco con unas grandes transferencias de poderes a los gobiernos regionales, pueda romperse.

La crisis de la eurozona que derribó gobiernos en toda la periferia europea amenaza ahora la supervivencia de un Estado Nación. La fractura norte-sur en el seno de la Unión Europea está comenzando a abrirse en los Estados miembros.

Cuando la Unión Soviética y algunos de sus Estados colchones se quebraron al final de la Guerra Fría, los líderes de la UE lo consideraron un ejercicio del derecho democrático a la autodeterminación, pero la idea de que el separatismo se pueda asentar en las estructuras establecidas de la Europa occidental les extraña por completo a pesar de las frecuentes tensiones interregionales.

Con este análisis coincide el periódico británico “The Daily Telegraph”, convencido de que España ha entrado en una crisis constitucional y que la decisión del gobierno nacionalista catalán de convocar elecciones anticipadas en noviembre -que en la práctica equivaldrá a un referéndum sobre la independencia- ha abierto el camino de la secesión catalana. Puede que, a su vez, tal decisión, cree el periódico, dé un impulso a los separatistas vascos, que ahora van parejos con los nacionalistas moderados en las elecciones regionales del próximo mes, después de que obtuvieran el mayor numero de escaños del País Vasco el pasado año en las elecciones locales y generales.