El drama que estamos viviendo

Cualquier bróker, banquero, inversor o, simple intermediario financiero, que haya leído su prensa de referencia o los medios de su país, habrá quedado asombrado de la deriva que ha tomado España, pendiente de un rescate soberano que se retrasa sin que se sepa muy bien por qué, pendiente todavía del rescate de hasta 100.000 millones de euros para sus bancos podridos, y pendiente por último, de la independencia de parte de su territorio.

Lea el periódico que lea, o vea el noticiario que elija, se habrá asombrado de que, con el problema que existe con las autonomías españolas, causantes del incumplimiento de los objetivos déficit, tres de las llamadas Autonomías históricas, han entrado en un complicado proceso electoral, entre el 21 de Octubre y el 25 de Noviembre por razones de política interna, Un proceso que en Galicia se ha convertido en una prueba personal para Mariano Rajoy y para su política de recortes y, en Euskadi en un desafío que pueden ganar los independentistas más radicales de Bildu, que pretenden, igual que en Cataluña, la independencia del País Vasco.

Sin embargo, la situación más grave es la de Cataluña ya que pretende utilizar el proceso electoral, como primer paso para la independencia, a la que se llegará, según ha anunciado este miércoles, en el Parlamento Catalán, el  presidente de la Generalitat, Artur Mas, después del consiguiente Referéndum de autodeterminación, lo autorice o no, ha afirmado, el Gobierno de Madrid, en lo que es un desafío más a Rajoy y a su Gobierno.

El estado de la cuestión y de lo qué ha sucedido estas últimas 24 horas en España, con el intento de los “indignados” de ocupar el Parlamento, que ha continuado este miércoles, a pesar del medio centenar de detenidos y la veintena de heridos, por los graves incidentes del martes, ocupación hasta conseguir la dimisión del Gobierno, y la apertura de un nuevo proceso constituyente, lo resume perfectamente el periódico británico “The Guardian”: El intento del movimiento español de los indignados, de rodear el Congreso de los Diputados, ha sido comparado por la Secretaria General del Partido Popular del Gobierno, con un intento de golpe de estado. “En efecto, la democracia española podría estar en peligro, pero el riesgo no está en las calles”.

El riesgo está, según la versión de “Financial Times” en que España ha dado otro tumbo más hacia una crisis constitucional descomunal, con el anuncio de elecciones anticipadas en Cataluña, que abre, potencialmente, la puerta a que la región económicamente más importante del país, declare su independencia de Madrid.

Mientras la policía de la capital española atrincheraba el Parlamento por los manifestantes que protestaban contra las medidas de austeridad, el Gobierno de Mariano Rajoy prometía mantenerse firme contra el giro de Cataluña hacia la secesión, cuando el líder español afronta el periodo más crítico de su presidencia. “Ha llegado el momento de ejercer nuestro derecho al autogobierno”, le ha retado Artur Mas, el presidente de Cataluña convocando, además, unas elecciones que se convertirán en un Referéndum delegado sobre la independencia catalana.

Algo con lo que coincide “Corriere de la Sera” aunque, después de referirse a la guerra civil de 1936, sostiene que “la historia nos dice que el camino abierto por Barcelona  abunda más en sangre que en oportunidades seguras”. La lógica de quien pide la independencia -señala- es un legítimo egoísmo: la industrial Cataluña estaría mejor sola que “haciéndose expoliar” por el resto de España “.Y una conclusión preocupante: No solo Europa está al borde de la ruptura. También España vacila bajo los golpes de la crisis.

Una crisis que tiende a agravarse más y más en nuestro país que, presionado por sus homólogos europeos, presentará a finales de mes un programa detallado de reformas, una planificación presupuestaria hasta 2014 y los resultados individuales de los “stress test” de la banca.

En Bruselas y en las demás capitales, se tiene algunas veces el sentimiento, según reconocen los expertos comunitarios, de que España no tiene dirección clara, ni un calendario detallado de sus reformas. Que esta impresión de borrador venga de los errores de comunicación del Gobierno, de la relativa ausencia pública de su jefe Mariano Rajoy, o de una sensación de improvisación, el ejecutivo español parece que quiere acabar con ella rápidamente. Por una parte, con la presentación de un programa nacional de reformas y de una planificación presupuestaria hasta 2014, por otra, con la publicación de la segunda y última fase de los “stress test”.

Pero la clave está que en este desbarajuste, en este principio de lo que puede ser una crisis de sistema, que es lo que estamos viviendo, hay que pedir el rescate soberano cuanto antes, y hay que pedirlo en unas condiciones de mayor precariedad, en un clima de crisis institucional total, en la creencia de que, de nuevo no se cumplirán los objetivos de déficit y con unas Autonomías que tienen que ser rescatadas por un Estado en quiebra… Ese ese es el drama que estamos viviendo.