Una semana caliente, caliente

La semana que comienza tiene visos de convertirse en una de las principales semanas de este Otoño caliente, que comenzó con la multitudinaria manifestación del pasado 11 de Septiembre en Barcelona, en demanda de independencia para Cataluña, y que ha puesto en marcha un proceso en el que se han comenzado a romper los lazos que unen a Cataluña con España, que siguió con las protestas en decenas de ciudades españolas, por los ajustes y recortes que tienen sumido al país en la recesión económica, y que, en principio, continuará este martes, con las manifestaciones convocadas por el “Movimiento 25 de Septiembre” que, con la pretensión de “rodear el Congreso” ( se ha cambiado una convocatoria que en principio llevaba como slogan “tomar el Congreso”) pretende que miles de ciudadanos rodeen el Congreso de los Diputados, en una acción civil de protesta pacífica y, en un intento de que se abra un debate sobre la necesidad y urgencia de una “segunda transición”, ya que la primera, con la elaboración de la Constitución de l978, se puede dar por fracasada porque no responde a los problemas reales del país.

Junto a esta convocatoria de “Rodear el Congreso”, sigue existiendo en las redes sociales, otra que mantiene, a pesar de las diferencias que han surgido entre los colectivos del 15M y “Democracia Real Ya”: la llamada” “Ocupación del Congreso”, entendiéndola como “la ocupación simbólica del espacio de decisión sobre nuestro presente y nuestro futuro”…

Los organizadores han hecho una llamada a rodear el edificio de la carrera de San Jerónimo, formando un cinturón triangular entre las plazas de Sol, Neptuno y Cibeles -de forma indefinida hasta conseguir la dimisión del Gobierno actual, la disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado, por traicionar al país y al conjunto de la ciudadanía de forma premeditada, llevándonos al desastre- y la apertura de un proceso de transición hacia un nuevo modelo de organización política, social y económica, haciendo de éste, el llamamiento de unión de todas las luchas por una sociedad más justa y democrática”.

“El momento que nos toca vivir es de tal gravedad que se hace imprescindible que el pueblo se ponga en pie para recuperar su soberanía, puesto que en el sistema político vigente los distintos gobiernos han traicionado su cometido amparándose en la ilegítima Constitución de 1978. Por tanto consideramos, que dadas las circunstancias, la única posibilidad de un cambio real es llevar a cabo una acción de esta naturaleza”.

Bajo ese nombre “Ocupa el Congreso”, al que se han sumado muchos colectivos y que incluso ha sido acusado de manipulación por el papel que pueden haber tenido en su planificación algún grupo de extrema derecha que, por supuesto, no cree en la democracia, se hace un llamamiento a la ocupación simbólica del espacio de decisión sobre nuestro presente y nuestro futuro, y se convoca a la ciudadanía de toda España para el día 25, instando a todas las personas que residan fuera de Madrid a organizar medios de transporte para facilitar su traslado al centro neurálgico del Estado actual con el fin de apoyar esta acción. En el caso de que les sea imposible acudir a Madrid, se propone que posibiliten, coordinen y participen en acciones similares en su localidad, bien en sus parlamentos autonómicos o ante las delegaciones de Gobierno.

Los convocantes insisten en señalar que se trata de una propuesta pacífica, recuerdan que ni se trata de una acción legalista por lo que están dispuestos a notificar ni pedir permiso para las acciones que piensan realizar, prometen no traspasar los límites de lo legal y defienden la desobediencia civil pacífica.

Una semana caliente en la calle, en el Parlamento, en Cataluña donde se debate la situación política y, probablemente, se fijará la fecha de las próximas elecciones a celebrar a finales de noviembre, o principios de diciembre; en la Banca que conocerá por fin, las necesidades para el rescate financiero que ha calculado las consultoras Roland Berger (Alemania) y Oliver Wyman (EE UU), y en el Eurogrupo donde se ultiman los detalles del rescate que no tendrá más remedio que solicitar Mariano Rajoy.