El confuso comportamiento del Ministro del Interior

Ha tenido que ser el propio Cuerpo Nacional de Policía, especialmente su sindicato mayoritario, el SUP, el que, en defensa del buen nombre del Cuerpo, haya reaccionado contra el escándalo que ha supuesto el que la Policía Científica haya confundido los restos de los niños cordobeses Ruth y José , con restos de animales roedores , y haya prolongado inútilmente la investigación mucho más de lo previsto, sin el mayor respeto a la que, en estos momentos, es la principal víctima: la madre de los niños, que siempre defendió que su marido, José Breton, era el autor del asesinato de los menores, y que, gracias a su insistencia en que hubiese un segundo informe de los restos encontrados en una finca de Córdoba de la familia Bretón, es la que ha conseguido que se empiece a conocer la verdad.

Frente al ocultismo del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que ha venido manteniendo que no era hora de buscar responsabilidades, ya que, simplemente estamos ante un “borrón que lo comete el mejor escribano”, el secretario general del Sindicato Unificado de Policía, Juan Manuel Sánchez Fornet, ha declarado que estamos, sin embargo , ante un “error gravísimo”, que “la imagen de la policía queda tocada” y que “el Ministerio del Interior debería replantearse cambios estructurales en el Cuerpo”.

Cuando la Policía Científica hizo el informe en Octubre, firmado por una antropóloga y forense del Cuerpo, el ministro del Interior era el socialista Antonio Camacho (el sucesor de Rubalcaba), pero nadie ni en la Policía, ni en el Ministerio se interesó por hacer un segundo informe, especialmente después de muchas declaraciones en las que especialistas han insistido en que es muy difícil confundir restos humanos con restos de animales, en este caso roedores. Solo cuando el informe encargado por la madre de los niños vino a demostrar que los restos eran humanos y que muy posiblemente de niños, fue cuando desde Interior se encargó un segundo informe que vino a corroborar el gran error de la Policía Científica.

La falsa solidaridad del señor ministro del Interior con los responsables del enorme error, negándose a hacer público un informe existente de la Policía Judicial sobre el caso, e, indignado, además, porque el resultado del informe encargado por la madre se filtrase a la prensa, (algo que ha contribuido a destapar un autentico escándalo en el que más que un error , lo que existe es una falta absoluta de profesionalidad), complica aun más, el conocimiento de la verdad, ya que, según la versión del responsable del SUP, un informe como el que hizo en su momento la Policía Científica, exige la supervisión de, por lo menos, tres personas.

El extraño comportamiento del ministro del Interior tendrá que aclararse, y lo quiera, o no, no tendrá más remedio que delimitar responsabilidades, abrir una investigación exhaustiva sobre todos los detalles del caso, aclarar la guerra que, por lo visto existe entre Policía Científica y Policía Judicial, dar una explicación a una opinión pública alarmada, porque casos tan graves de este tipo se puedan producir, e incluso, reorganizar todo el departamento causante del lamentable error.

Que el sindicato mayoritario de la Policía Nacional haya planteado al Ministerio del Interior que se revisen todas las investigaciones en las que haya sido necesario analizar huesos y se determinase que no eran de seres humanos, indica la gravedad del caso que el señor Fernández Díaz quiere ocultar. Una ocultación que viene a complicar, aun más, la difícil situación política del señor ministro después de sus declaraciones contradictorias sobre el tercer grado del etarra Bolineay el delito de prevaricación, su enfrentamiento con Mayor Oreja y su polémica con el Duque de Segorbe al que acusó de estar de acuerdo con Sánchez Gordillo en el asalto a su finca de la provincia de Córdoba… Demasiados errores en tan poco tiempo…