¿Qué le pasa a Rajoy?

Después de varios días de silencio y de una agenda que prácticamente ha permanecido vacía durante los últimos días (informar de la Agenda Presidencial le parece a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría una “anécdota”, como si fuera una anécdota saber exactamente que está haciendo el Jefe del Gobierno, y con quién se reúne, especialmente en estos días de gravísimas tensiones económicas), Mariano Rajoy ha convocado a los barones del PP, en un gesto que, internamente, se quiere vender como de apoyo a las medidas de ajustes tan discutidas, incluso dentro del partido, y externamente, de cara a Europa, como una muestra de que desde las tan criticadas Autonomías, se piensa cumplir los objetivos de déficit marcados por Bruselas, aunque ya el Fondo Monetario Internacional ha anunciado que, a pesar de la reciente prorroga, no se cumplirá este año, ni el que viene.

Se ignora si, tras la Cumbre con los barones, el presidente del Gobierno y del partido, va a ser el encargado de hacer un resumen de lo tratado y se va a someter a preguntas de los periodistas, algo que no hace desde más de un mes, o, por el contrario, será la secretaria general del partido Dolores de Cospedal la que, como todos los lunes, haga una lectura de lo acordado, aunque, en este caso, corre el riesgo de que se extiendan, de nuevo, los rumores sobre el mal estado anímico y de bajo tono del presidente, que se puso de manifiesto el día que despidió en la Moncloa al equipo olímpico español y, sobre su tendencia a ocultarse que se ha visto acentuada en las pasadas semanas. Todo eso coincide, además, con determinadas informaciones que dan cuenta de que el presidente se ha sometido a un extenso chequeo médico en el Hospital madrileño de “La Paz”, en el que se le habría hecho dos TAC (Tomografía Axial Computarizada) y, sobre lo que, tampoco ha querido informar la Moncloa, no porque sea una anécdota sino porque no pueden dar datos sobre la vida privada del presidente.

Sometido a una gran presión y, a un rosario de malas noticias, en unos momentos en los que, a diario, surgen todo tipo de informaciones sobre un inminente rescate del país por parte de la “troika” (Fondo Monetario, Banco Central Europeo y Comisión Europea) y, sin llevarse a cabo las últimas resoluciones de la Cumbre Europea, o las promesas coyunturales, es normal que todo influya en su estado de ánimo, especialmente, a la vista de las encuestas y de los comentarios de la prensa internacional que le señalan como el principal causante de la actual situación de deterioro de nuestra economía. Todo eso, hace que la opinión pública se pregunte qué le pasa al presidente, por que se oculta, que gana con esa tendencia a la huida, a no dar la cara, cuando ha prometido exactamente lo contrario, y, cuando las encuestas además, achacan parte del desgaste actual, a esa forma de comportarse, de no comparecer, y de no explicarse ante el país, a pesar de todas las promesas de transparencia y de Leyes que la van a regular.

En este sentido, el barómetro de verano del periódico “El País” de este domingo, es demoledor: en solo ocho meses el Partido Popular, ha perdido más de catorce puntos, solo la mitad de quienes votaron al PP en noviembre lo harían ahora, el 59 por ciento desaprueban la gestión de Mariano Rajoy, el ochenta por ciento no confían en él, y, el 73 por ciento cree que se está improvisando en el tratamiento de la situación económica.

Simultáneamente, todos los medios internacionales (ultimadamente “Financial Times” “The Economist” y “The Guardian”) centran sus críticas en Rajoy al que acusan de haber perdido mucho tiempo en hacer frente a los problemas, de falta de decisión y de dejar que los temas se pudran, en una única estrategia de aguantar y esperar.