Rajoy entre el miedo y la falta de liderazgo

Desde hace diez días, probablemente los diez días de más pánico de la economía española, en los que la prima de riesgo ha subido todos los días y ha alcanzado, en varias ocasiones, su récord histórico desde la implantación del euro, poco se sabe del presidente del Gobierno Mariano Rajoy

Mientras estos diez últimos días la Bolsa ha llegado a alcanzar unos mínimos desconocidos desde hace más de nueve años, y el interés a pagar por la Deuda Pública llegaba a casi el 7,8 por ciento, una cifra tan desproporcionada que significa que los mercados de financiación están cerrados para España, se sabe muy poco del presidente del Gobierno, de sus actividades, de su Agenda, de cómo está siguiendo los graves acontecimientos y, de cómo está desarrollando esa “ofensiva diplomática” que fuentes oficiosas del Palacio de la Moncloa insisten en que se está llevando a cabo, sobre todo, en una dirección que parece que está cerrada: la compra de Deuda pública por parte del Banco Central Europeo (BCE).

La realidad es que desde hace diez días, desde que en Granada, en la clausura del Congreso en el que se produjo el relevo de Javier Arenas en Andalucía, donde apareció de improviso, antes de lo previsto, para evitar manifestaciones en los alrededores del Palacio de Congresos, y pidió que todos apoyasen los recortes, diesen la cara y no se avergonzasen de las medidas de ajuste que el Gobierno estaba tomando, las apariciones públicas de Rajoy han sido esporádicas, breves y, escurridizas, para evitar, por todos los medios, que ningún periodista le pregunte por la emergencia económica en la que nos encontramos y, sobre todo, por la inminencia de un rescate soberano, ya decidido, que tendría unas características totalmente distintas a los de Grecia, Irlanda y Portugal y que, igual que el rescate bancario, está siendo negado por los distintos miembros del Gobierno, el último de los cuales ha sido el titular de Industria José Manuel Soria.

Soria fue precisamente el ministro que el mismo día que un sábado por la tarde se reunía el Eurogrupo para poner en marcha del rescate de la Banca, negaba cualquier posibilidad de intervención sobre un sistema financiero que, según él, no lo necesitaba. Ahora, vuelve a negar la posibilidad de un rescate soberano aunque, dice que si lo hubiera no habría nuevas condicionalidades porque todas ellas ya están en marcha, desde diciembre, cuando se aprobaron todas las medidas contra el déficit.

Mientras, Rajoy permanece en silencio, deja que sus ministros económicos hagan el trabajo suyo, e, incluso, algo tan importante como la defensa parlamentaria de los ajustes que han producido una verdadera rebelión ciudadana, se niega a hacerla para que sea Montoro (el que provoca la gran alarma en los mercados al anunciar que no hay dinero para pagar a los funcionarios) el que dé la cara por él. Es más, en una de sus pocas apariciones, en su audiencia al equipo español que participará en los Juegos de Londres, parecía más un acto fúnebre, por el gesto de miedo reflejado en su rostro, que uno de despedida y de buena suerte, de cara a Londres 2012.

Enclaustrado en la Moncloa, huyendo de los periodistas para no encontrárselos en ningún acto público, apareciendo en el Parlamento lo imprescindible, pero sin dar la cara para explicar la situación de emergencia por la que atraviesa el país y su hoja de ruta para combatirla se limita a quejarse del injusto tratamiento de los mercados, como si eso fuese una estrategia, para ocultar su falta de liderazgo político.

Según el periódico británico “Financial Times”, el liderazgo político consiste en cómo jugar las cartas que te han tocado. Rajoy llegó al poder en diciembre con la baraja económica en su contra, pero se ha manejado mejor de lo que hubiese cabido temer. Sus cartas políticas, por el contrario, eran superiores a las de cualquier otro líder de la eurozona, pero ha ido perdiendo ases, uno tras otro, en errores no forzados y es la mala gestión política la base de la última ola de pánico en el mercado de bonos. Mensajes contradictorios, torpes enfoques políticos de la austeridad e, injustos impactos de los desmoronamientos bancarios, son los que han alejado de los votantes, las Autonomías, los gobiernos extranjeros y los inversores internacionales.

“Si Rajoy no recupera con rapidez la confianza de los mercados en su liderazgo político,-subraya el “Financial”- puede que la pierda para siempre”. Lo perderá, definitivamente, si no lo ha perdido ya, con la petición del rescate algo a lo que se resiste con miedo, y casi terror.

1 comentario
  1. Voltaire58 says:

    No interesa estudiar en profundidad el fenómeno, solo se centran en reprimirlo, de modo que, posiblemente, el problema crecerá sin remedio.

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