20J: Rajoy y su Gobierno, en el peor momento

Este miércoles 20 de Junio, el Gobierno de Mariano Rajoy cumple sus seis primeros meses, aunque la tormenta económica y financiera en la que ha estado sumido el país, prácticamente desde su toma de posesión, en el mes de diciembre, da la sensación de que estamos a mitad de legislatura, con los problemas que eso acarrea y con la sensación de agotamiento que esa falsa situación transmite.

El aniversario coincide, además, con el peor momento personal y anímico de Mariano Rajoy (solo hay que ver sus gestos y su lenguaje corporal); con los reiterados anuncios de un inminente rescate del país por parte de la troika comunitaria (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) que nada tiene que ver con ese otro del que habla un sector de la prensa británica; con un rescate bancario, sin rematar, y sin solicitar formalmente en el Eurogrupo, algo que se hará en los próximos días, después de una presión insoportable de Alemania y de la canciller Merkel en la Cumbre del G-20 celebrada en los Cabos (México), y sorprendentemente negada públicamente, por el presidente del Gobierno español, que día a día va perdiendo credibilidad con sus sorprendentes y contradicciones declaraciones, y todo eso, con la sensación generalizada de que estamos ante un Gobierno que parece desbordado por la situación, que no entiende lo que está pasando, y que, al mismo tiempo, se siente frustrado ante unas Instituciones europeas que no le comprenden, ni valoran todos los ajustes y sacrificios que se han hecho en estos seis meses.

De ahí, las reiteradas declaraciones de que se han hecho todas las reformas que se han exigidos y que, ahora, es Europa la que tiene que dar el paso definitivo, la que tiene que poner en marcha el mecanismo del Banco Central Europeo para proporcionar liquidez o para comprar deuda que termine con los ataques de los especuladores que han llevado la prima de riesgo a un record histórico, que han encarecido la deuda hasta unos límites que no se puede mantener mucho tiempo, y los seguros de impago (CDS) a su máximo histórico, poniéndose de manifiesto, de este modo, el nivel de nerviosismo sobre las perspectivas de la cuarta mayor economía de la eurozona.

El coste de asegurarse contra un impago de deuda española pasó de 26 puntos básicos a 621 puntos básicos, lo que equivale a unos costes anuales de 621.000 dólares para asegurar 10 millones de dólares de deuda a cinco años.

Esa frustración gubernamental, es la que ha llevado a rechazar (algo que en las actuales circunstancias, de intervención de hecho de la economía nacional no pueden, o, mejor, no deben, hacer) las exigencias últimas del Fondo Monetario Internacional: implantación cuanto antes del IVA, reducción del sueldo de los funcionarios públicos, eliminación de la deducción por la compra de vivienda.

Y eso, a la espera de las nuevas peticiones que vengan de Bruselas tras la concesión del rescate para el sector bancario, cuyas condiciones conoceremos los próximos días. Una condiciones que afectaran al conjunto de la ciudadanía en tanto el montante del rescate afecta al aumento de la Deuda y del déficit público, aunque, todavía, el Gobierno, animado por una de las resoluciones de la Cumbre del G-20 (‘Los miembros de la Eurozona del G-20 tomarán todas las medidas necesarias para salvaguardar la integridad y estabilidad del área, mejorar el funcionamiento de los mercados financieros y romper el bucle de retroalimentación entre el riesgo bancario y el riesgo soberano”) pretende dar una batalla, que tiene perdida de antemano, por la oposición de los países que ostentan la triple A en su deuda soberana (Alemania, Austria y Holanda). Rajoy insiste en que el rescate vaya directamente a los Bancos y no al Estado y eso ya está perdido.

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