El asombro de los “hombres de negro”

Los “hombres de negro” que desde hace semanas, en nombre del Fondo Monetario Internacional (FMI), de las firmas Oliver Wyman y Roland Berger y del Banco Central Europeo (BCE), se encuentran en España auditando a la totalidad de la Banca española para comprobar cuáles son las verdaderas necesidades económicas de las entidades financieras, después de valorar la exposición al ladrillo del mayor boom inmobiliario del último siglo, y de todos los créditos impagados y que quedarán sin pagar en los próximos años (de 40.000 a más de cien mil millones, según la mayoría de los analistas, aunque la sorpresa puede ser mayúscula) están que no salen del asombro.

Asombrados por lo que están encontrando en las entidades auditadas y por las noticias que le vienen de fuera, simplemente porque son noticias que forman parte de la actualidad cotidiana de un país que durante los últimos días ha estado al borde del rescate y que parece que está a punto de salvarse de ese rescate, entendido no como se ha desarrollado en Grecia, Irlanda y Portugal, pero rescate al fin al cabo. Un “rescate light” del sector bancario a través del FROB, pero que irá acompañado de las correspondientes exigencias para el país. Exigencias más matizadas, que no necesitarán de la presencia de más “hombres de negro”, pero exigencias y contrapartidas al fin y al cabo, impuestas por Alemania y por la canciller Angela Merkel, a cambio de ayuda para salvar a la Banca de un país tan orgulloso y también tan peculiar, según los alemanes, como España.

Tan peculiar, tan peculiar, que esos “auditores de negro”, no pueden creerse que una de las entidades que están examinando, desde hace días, Bankia, está siendo investigada por la Fiscalía Anticorrupción por posibles delitos de falsedad documental, administración desleal, estafa, apropiación indebida y delito contable.

Una entidad que había sido nacionalizada por el Gobierno y que ahora necesita, de acuerdo con los nuevos responsables de la entidad y del Banco de España , nada más y nada menos, que 23.500 millones de ayuda del Estado, después de sostener que el año pasado habían ganado poco más de 300 millones de euros de beneficio.

Tan peculiar que una de las Autonomías que ostenta uno de los déficits más abultados, la Generalitat catalana, tiene un llamado “Sindic de Greuges” o Defendor del Pueblo Catalán, que en dos años ha realizado, nada más y nada menos, que más de 50 viajes al extranjero, desde las Islas Bermudas , hasta Canadá, pasando por México, Uruguay, Viena , Venecia, Ginebra, Cartagena de Indias, Montevideo y otras capitales de varios continentes.

Viajes que han servido al tal Sindic, Rafael Ribo para “ir con la senyera y representar a Cataluña en Asambleas, reuniones y seminarios en todo el mundo”, según ha aclarado el interesado.

O tan peculiar, y asombroso, en fin, que el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Divar, con el apoyo del Gobierno, especialmente del ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón, se niega a explicar en el Parlamento los detalles de una veintena de viajes, muchos de ellos privados, a Marbella, pagados con dinero de la Institución judicial.