Bankia: Por qué quieren tapar todo

El Gobierno tiene decidido tapar el agujero de Bankia, la cuarta entidad financiera del país, nacionalizada hace tres semanas, con deuda pública, hasta un total de cerca de veinte mil millones de euros, algo que según ha recordado el nuevo presidente del grupo, José Ignacio Goirigonzarri. no tendrá que devolverse.

Es decir, que en muy pocos días, hemos pasado de que el saneamiento de Bankia nos iba a costar 7.000 millones de euros que se iban a convertir en un préstamo con sus correspondientes intereses, según el cálculo adelantado por el ministro de Economía y Competencia, Luis de Guindos, a la astronómica cantidad de 23,500 millones de euros que se coinvertirán en capital, y que, además, “no son ayudas que no hay que devolverla”, según el máximo ejecutivo del banco nacionalizado.

Es curioso que hasta el propio Goirigolzarri haya manifestado que no tiene el mínimo interés en saber qué es lo que ha ocurrido en Bankia y quiénes son los responsables de la situación actual, aclarando que el anterior presidente, Rodrigo Rato, ha tenido que desenvolverse en una coyuntura económica adversa y difícil, como si el resto de los responsables de la banca privada española, lo hayan hecho en otro ambiente totalmente distinto y favorable a sus intereses.

Pero es que no es el único. Ni el ministro de Economía, Luis de Guindos, quiere saber lo que ha pasado porque según el “no tiene espíritu de ángel vengador o justiciero y porque creo que si se mira mucho para atrás, uno puede acabar convertido en estatua de sal”, ni la propia vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, la más partidaria dentro del Gobierno de la transparencia, ha dado muestra de atender a ese derecho que tiene la ciudadanía de conocer qué es lo que ha pasado en una entidad donde no se han podido auditar las cuentas por diversas anormalidades contables y por qué cada ciudadano tiene que pagar, a partir de ahora, nada más y nada menos que quinientos euros, sin saber cómo se ha producido el agujero que hay que tapar entre todos.

Y, sobre todo, es el propio presidente del Gobierno el que no tiene el mínimo interés en que se sepa porque Rodrigo Rato ha sido obligado a dejar el cargo a cambio de no se sabe que y, sobre todo, a cambio de un silencio absoluto, que tendrá que romper para prestar declaración ante una Comisión parlamentaria que, hasta ahora, ha sido rechazada por la mayoría popular.

Hay responsabilidades muy claras en el antiguo presidente de Caja Madrid Miguel Blusa, protegido por el entonces alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, como hay responsabilidades, también, en el nuevo presidente Rodrigo Rato, colocado por Rajoy, frente a la pelea Blesa-Ignacio González, en el Presidente de Bancaja José Luis Olivas y, cómo no, en el gobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordoñez.

Debería ser el Gobierno el primer interesado en que se aclare todo porque es mucho el dinero público que tendrá que pagar el contribuyente y en delimitar una serie de responsabilidades en las que también tiene su cuota parte la ex vicepresidenta económica del anterior Gobierno Elena Salgado que forzó una salida a Bolsa de Bankia precipitada y sin garantías.

No se sabe por qué el gobierno quiere tapar todo… y no quiere que nadie hable.

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