Rajoy: La voz que clama en el desierto

El moderado optimismo con el que el presidente del Gobierno español abordó su último viaje a Bruselas, después de su estancia en Chicago en la Cumbre de la Nato donde recibió todo tipo de comprensión sobre la situación española, y tras entrevistarse en el Elíseo con el presidente francés François Hollande, parece que se ha ido desvaneciendo a pesar de todos los esfuerzos del presidente español de no molestar lo más mínimo a la canciller alemana Angela Merkel, claramente enfrentada con Hollande en el tema de los eurobonos, en la política que tiene que seguir el Banco Central Europeo y en la política de crecimiento que debe interesar tanto a España como a Italia.

Mientras el primer ministro italiano, el tecnócrata Mario Monti ha sabido guardar el equilibrio entre el radicalismo de la canciller alemana que en determinados aspectos del BCE se mantiene inflexible, y el posibilismo del presidente Hollande que cree que con solo la austeridad no se llega a ningún sitio, el primer ministro español no se ha atrevido a defender la postura de Hollande, no solo porque coincide con lo que viene defendiendo el dirigente socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, sino sobre todo, para no contrariar, lo más mínimo a la canciller a cuya política de austeridad ha sacrificado todo, sin que hasta el momento haya recibido solo buenas palabras, pero ningún compromiso concreto.

Es más, Rajoy no quiere que se pueda producir la mínima sospecha de una connivencia con Hollande, aunque él sabe que las propuestas del nuevo presidente francés, especialmente las que se refieren al crecimiento, son mucho más razonables que el ajuste sin matices impuesto por la canciller.

Frente al relativo optimismo que entre la delegación española existía antes de la Cumbre de este miércoles, la realidad parece ir por otros derroteros ya que ni la canciller ni, sobre todo, el presidente de Banco Central Europeo, Mario Draghi, están dispuestos a dar su brazo a torcer para aliviar la situación de la deuda española y de una prima de riesgo que se ha situado en los quinientos puntos.

La tesis de Dragui es que ha puesto en el mercado un billón de euros y que la cuarta parte de ese billón ha ido a parar a la Banca española que es la que ha estado comprando la Deuda pública nacional, pero que no habrá más liquidez a pesar del comportamiento ejemplar del Gobierno español, a pesar de las duras reformas que se están poniendo en marcha y, a pesar de los sacrificios que se están haciendo en ese sentido tanto la Merkel como Draghi son insensibles a las peticiones, que en algunos momentos se han convertido en súplicas, ante el miedo de un inminente rescate, algo que, a estas alturas, sigue sin estar descartado.

Solamente echando una ojeada a los medios que han seguido esta última Cumbre, se puede deducir que la situación de nuestro país especialmente por la delicada situación de nuestro sistema financiero, continúa siendo critica ya que el pronóstico generalizado es que nuestro país no puede seguir pagando sus deudas sin ayuda financiera europea.

Fue el mensaje que se encargó de transmitir machaconamente Mariano Rajoy a sus colegas de la Unión Europea “Europa tiene que reaccionar.Lo tiene que hacer, pues de otro modo nosotros no podemos seguir así mucho tiempo”.

España encabeza una ofensiva contra el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y el Banco se encuentra en el punto de mira de la preocupación de las autoridades españolas, convencidas de que desde Frankfurt no existe la mínima sensibilidad de lo que está ocurriendo en España, al tiempo que repiten una y otra vez que no tolerarán, bajo ningún concepto, injerencias políticas, como si los desesperados llamamientos de Rajoy tuviesen algo que ver con la política y con la necesidad inmediata de salvación.

Hasta ahora a pesar de todos los cumplimientos, de todas las reformas, la voz de Rajoy sigue siendo en Bruselas, la voz que clama en el desierto.

1 comentario
  1. Lucyinthe Sky says:

    La UE va dejando caer unas migajas de la mesa de vez en cuando a ver si les da tiempo a implementar el TTIP, que es de lo que se trata.
    Pronto se darán cuenta la gente de que es todo un paripé.
    Gracias por el artículo Sr. Martín Seco!

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